El régimen islámico considera delito la conversión del Islam al crisitanismo. La pena por apostasía fue confirmada por la Corte Suprema

Nadarkhani, pastor cristiano de una iglesia de Rasht, cuidad al norte de Irán, ha sido sentenciado a muerte por el delito de apostasía, el que implica la negación del Islam por el cristianismo en este caso.

Todo partió en octubre de 2009, cuando fue encarcelado en medio de protestas en favor de la educación para niños cristianos. Un año después, en septiembre de 2010, un tribunal revolucionario dictaba la orden que hoy diversos gobiernos condenan al únisono.

Desde Washington fue la secretaria de Estado de los Estados Unidos, Hillary Clinton, quien alzó la voz: "Estados Unidos condena, junto a la comunidad internacional y todos los iraníes, las declaraciones y los actos hipócritas del gobierno iraní", señaló a través de un comunicado. "El Gobierno continúa con su represión contra toda forma de disidencia", agregó.

En Berlín, al encargado de negocios de la embajada iraní fue convocado a la cancillería para pedirle que se anule una condena que viola los compromisos internacionales contraídos por Teherán, en favor de la libertad religiosa. Desde París y Londres también criticaron públicamente este juicio. Lo mismo Polonia, que preside la Unión Europea.

Reportes de CNN han agregado nuevos antecedentes al incidente internacional, argumentando la verdadera causa de sentencia no sería simplemente su credo, puesto que el pastor contaba "con cargos previos de extorsión y violación".