Varios años pasaron para que Manuel, luego de diseñar en una agencia de publicidad, se diera cuenta de que la ciudad no era el lugar idóneo para darle rienda suelta a su creatividad. Es por esto que encontró en el campo el ambiente necesario para comenzar a dibujar su historia como ilustrador.

Si nombramos al entrañable Señor Lápiz, a muchos se nos vendrán innumerables recuerdos de cuando pequeños, con ese personaje de voz de pito, aguda pero tierna, y con una creatividad interminable en sus manos, la que le da valor a su vida con la misma esencia que en esos días: el arte del dibujo. Pero para Manuel Rodríguez esos días quedaron atrás, así como también los días en los que debía diseñar para una agencia de publicidad y seguir una estructura de empresa que no iba con su forma de vida, donde las horas se hacían interminables y su desarrollo creativo pedía a gritos un cambio de aire. Para él estaba todo bien, pero sabía que no era el lugar para que su pulso y un par de lápices hicieran las gracias que hoy podemos disfrutar en cada una de sus obras. 

Por esta razón, ese cambio de aire vino de la mano con una de las decisiones más importantes de su vida: cambiar la ciudad por el campo para poder comenzar a dibujar su propia historia y dejar una marca en su día a día. Y es en esa huella, en esa forma de vida que inspira a muchos, que Cerveza Sol encuentra el reflejo de su espíritu como marca, y donde hace hincapié para contar historias como la de Manuel, porque cuando haces aquello que te apasiona, puedes alcanzar la libertad y la felicidad que tanto buscas. Por eso esta cerveza destaca la pasión de los que se atreven a seguir su pasión y vivir la vida que quieren.  

Allá afuera hay cientos de personas como Manuel. Si quieres descubrir más, entra en www.despiertatuespiritu.cl, conoce esta historia y cuenta la tuya. ¿Eres tú una de ellas?