La escena fue la siguiente: una mujer dormía sobre el sofá del living, en el pequeño pueblo de Oak Grove, Alabama, Estados Unidos. Una localidad que no alcanzaba los 500 habitantes. Era después de almuerzo y ameritaba una siesta. A esa misma hora, en el espacio, el meteoro Sylacauga ingresaba a la atmósfera en los cielos de Alabama. El objeto del espacio se dividió en tres fragmento y a las 14.46, uno de esos pedazos cayó sobre la casa de madera de Ann Elizabeth Hodges, atravesó el techo, rebotó un mueble de madera gruesa, volvió a rebota en una radio y golpeó a la mujer de 34 años, en el costado izquierdo a la altura de la cadera.

Así, el 30 de noviembre de 1954, exactamente a las 14.46, Hodges se transformó en la primera persona documentada que había sido impactada por un meteorito.

Fue un fragmento de 3,86 kilos el que golpeó a Hodges, causándole heridas de mediana gravedad. Los otros dos restos del meteoro cayeron en zonas sin habitantes.

Pero la historia no terminó ahí. El hecho causó un gran impacto en los medios de la época la expectación creció. Ante esto, la Fuerza Aérea de Estados Unidos decidió confiscar el meteorito para examinarlo, sin embargo, el marido de demandó a la rama armada, exigiendo la propiedad de la roca espacial.

A esta disputa se sumó la dueña de casa en que vivían los Hodges, quienes arrendaban. Después de un año, los tribunales dictaminaron que el fragmento fuera entregado a Ann Elizabeth. Pero a esa altura ya nadie estaba interesado en el hecho y la mujer y su esposo nunca pudieron tener algún rédito económico por el acontecimiento.

A la postre, el meteorito fue entregado al Museo de Alabama. Ann Elizabeth Hodges, en tanto, falleció en 1972 y su vida estuvo marcada por constantes crisis nerviosos producto de los hechos que vivió aquella tarde del martes 30 de noviembre de 1954.

 

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