Sona Avedian era un marine estadounidense que pesaba 108 kilos, tenía una frondosa barba y bastantes músculos a su haber. Sin embargo, un día decidió que vivía en el cuerpo equivocado.

“Era algo que tenía muy claro. De todas maneras, decidí esconderlo y armar lo que muchos llamarían una vida normal”, sostuvo. Y esto era así, ya que se encontraba casado y tenía una hija. Todo esto mientras seguía participando en misiones en el Medio Oriente.

Pero jamás dejó de pensar que no estaba en el cuerpo correcto. Por lo mismo, se afeitó, comenzó a bajar de peso, se realizó tratamientos estéticos y terapias hormonales. Además, se empezó a vestir con ropas femeninas.

Y Avedian, en la actualidad, luce una imagen totalmente diferente. Una mujer delgada, rubia y atractiva, que se siente orgullosa de su nueva apariencia.

“No podía esconderlo más. Sentía que tenía que hacerlo. No fue fácil. Pero me dio lo que buscaba y hoy me siento mucho mejor conmigo mismo. Fue un renacer”, indicó.

Por lo mismo, tras finalizar su proceso de tres años desde que decidió que no quería ser ese musculoso barbudo, escribió el siguiente mensaje en Facebook: “Mi origen es un pedazo de lo que soy. Es el ladrillo. Es lo que me dio una fuerza impulsora que equivale a 10.000 caballos de fuerza”.

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