La próxima vez que la celebración de una fiesta matrimonial sea en una hacienda, centro de eventos o un lugar alejado de la iglesia no solo pida un mapa: calibre su GPS, celulares e incluso recorra previamente el camino para no vivir la triste aventura de 10 amigos españoles, que tomaron un bus equivocado tras la ceremonia religiosa y llegaron a una fiesta que no era la correcta.

La historia, como recogió ABC.es, la protagonizó un grupo de vascos que llegó al templo donde uno de los suyos contraía el "sagrado vínculo" con una sevillana. Hasta ahí todo era alegría, pero al iniciar el recorrido a la recepción y posterior fiesta se transformó en un papelón.

Por un error que nadie se explica, estos jóvenes tomaron un bus equivocado que, aunque los dejó en una fiesta de matrimonio, no era la de su amigo. Lo peor, es que recorrieron 48 kilómetros en dirección opuesta, lo que lograron determinar tras darse cuenta que su presentación personal era diametralmente opuesta que la de los otros invitados.

Tras 20 minutos de angustia, la prueba final de su error era que sus nombres no aparecieron nunca en la lista de invitados, por lo que debieron recurrir a varios taxis para llegar a la fiesta correcta.

Finalmente, la novia que los recibió por equivocación los contactó e invitó -en parte como agradecimiento por un divertido e inesperado momento- a su primer aniversario de matrimonio.

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