Seis voluntarios que permanecieron aislados durante un año en Hawái con el fin de recolectar información para los planes de la NASA de enviar una misión tripulada a Marte, culminaron el domingo el experimento, felices de volver a respirar aire fresco y reunirse con otras personas.

Los tres hombres y tres mujeres permanecieron confinados en el lado norte del volcán Mauna Loa, en un domo de 11 metros de diámetro y seis metros de altura, ubicado en una cantera alejada de animales y vegetación.

El experimento muestra que "una misión a Marte en el futuro cercano es realista", dijo el astrobiólogo francés Cyprien Verseux en una entrevista realizada por los organizadores en Periscope y colgada en Twitter.

"Los problemas técnicos y psicológicos pueden ser superados", indicó.

Imágenes del equipo saliendo del domo los muestra algo desconcertados mientras se reúnen con visitantes y posan para selfies. Los organizadores les dieron frutas y vegetales frescos.

Lo más desafiante del experimento fue la monotonía: "siempre estábamos en el mismo lugar, siempre con las mismas personas", dijo Verseux, que aconseja "traer libros" a los voluntarios para un nuevo experimento.

El estadounidense Tristan Bassingthwaighte, otro integrante de la misión, se mostró de acuerdo y urgió a los futuros participantes a traer "cantidad de libros", además de confirmar que recurrieron a actividades como bailar salsa y tocar ukelele para matar el aburrimiento.

Los voluntarios, que tuvieron un un acceso limitado a internet, solo podían salir afuera vestidos con trajes espaciales, y Bassingthwaighte dijo que en sus excursiones removían la abundante basura de los flancos del volcán.

Los tres hombres y tres mujeres pasaron su año completo en el domo -al que ingresaron el 28 de agosto de 2015-, donde poseían pequeños dormitorios con espacio para un catre y un escritorio, y pasaron sus días comiendo queso en polvo y atún en lata.

Los baños contaban con inodoros de compostaje (sanitarios secos que utilizan un sistema aeróbico de tratamiento) y duchas que funcionaban por energía solar.

La NASA está en condiciones de enviar en ocho meses un robot al planeta rojo, pero los astronautas que viajen a Marte enfrentan un viaje que demora entre uno y tres años.

Por ello, la agencia espacial estadounidense estudia estos escenarios de aislamiento prolongado en el marco del programa Analogía y Simulación de Exploración Espacial en Hawái (HI-SEAS, por su sigla en inglés), antes de enviar una misión tripulada a Marte, algo que espera ocurra en la década de 2030.

PUB/VJ