En la localidad de Manitoba, Canadá, se vive una bella historia de amor entre un pequeño de 11 meses y una perra de ocho años, que conmueve a las redes sociales. 

La familia Spence adoptó una perra pointer inglés en un refugio de animales abandonados. A poco andar, se dieron cuenta que Nora tenía un comportamiento extraño: cuando una persona se le acercaba, ella se asustaba y escapaba. El mismo comportamiento manifestaba cuando sentía ruidos fuertes. Al final, la perra permanecía el mayor tiempo recluida en un oscuro rincón de la casa.

Después de algunas averiguaciones confirmaron que los anteriores amos de Nora la habían torturado y dejado moribunda.

Hasta que Nora encontró contención en Archie, el hijo menor del matrimonio Spence, y rápidamente ambos desarrollaron una relación que sorprendió y maravilló a todos.

"Archie es un bebé totalmente relajado. Irradia felicidad y tiene un carácter tan bueno que todos los animales de la casa quieren estar con él. Pero la relación más fuerte es con Nora. Él la ama, y la perra no se despega de él. Encontró la paz con el más inocente”, cuenta 

Elizabeth Spence, quien junto a su marido y sus tres hijos vive con cinco animales domésticos.

"Si estoy bañando a Archie, Nora entra al baño, se acuesta sobre la alfombra y espera que termine con el bebé y lo saque de la bañadera. Es como que ella lo cuida y al mismo tiempo se siente cuidada por él. Cuando le estoy dando pecho, ella se acerca y apoya su cabeza sobre mis piernas. Y lo más cómico es cuando Archie gatea y va tirando a su alrededor todo lo que encuentra. ¿Qué hace Nora? Festeja el desastre y mueve la cola feliz por el caos que causa", comenta la madre.

Archie y Nora se han transformado en inseparables. Donde está uno, llega el otro. Una relación que ha quedado plasmada en bellas fotografías que su madre ha subido a Instagram. 

 

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