El síndrome de Piernas Inquietas (SPI), es un trastorno neurológico que afecta la calidad del sueño y la sufren al menos un 10% de los chilenos en algún grado. Los más afectados son los mayores de 60 años, especialmente mujeres donde también incide el numero de embarazos.

El síntoma principal im­plica una necesidad irresistible de mover las piernas, especialmente al estar recostado en la cama en la noche. Las consecuencias de esto son la pérdida de energía, somnolencia diu­rna, insomnio, estado de ánimo depresivo, alteraciones cognitivas, cefaleas e irritabilidad.

“La privación crónica de sueño y el efecto resultante que esto produce en la capacidad de concentración du­rante el día pueden afectar su capacidad de trabajo, de participar en actividades sociales y de ocio. Asimismo, puede causarle cambios de humor que pueden afectar a sus relaciones personales, especialmente de pareja”. advierte el neurólogo y director del Ins­tituto del sueño (institutodelsueno.cl), Walter Avda­loff.

El especialista señala que este síndrome es frecuentemente mal diagnosticado.
En general los pacientes que tienen esta patología se quejan de sentir serpientes que se mueven por sus piernas hasta llagar a sus extremidades. Algunos lo definen como hormigueo, sensación de calor o frío, pesadez, picazón, tirantez o dolor; lo que lleva a múltiples despertares e im­pide quedarse dormido

¿Qué lo provoca?

La causa del SPI es aún desconocida, pero actualmente estudios coinciden en causas médicas y orgánicas como el daño renal, la disminución de fierro, y muy especialmente el uso de tranquilizantes y antidepresivos, cuadros ansiosos, trastornos siquiátricos y una manifestación de movimientos de la enfermedad de Parkinson. Aquellas personas que hacen dietas muy estrictas o que han sido sometidas a cirugías por obesidad también son más vulnerables a padecer las llamadas “piernas locas”.

CONSEJOS

1) Eliminar las sustancias que facilitan los síntomas como el café, té y refrescos excitantes, bebidas energéticas y ciertos medicamentos.
2) Tomar suplementos vitamínicos (vitamina B) y minerales necesarios (hierro, magnesio, potasio y calcio).
3) Antes de dormir es conveniente caminar, estirarse, tomar baños fríos o calientes. Cuando aparezca la sensación, lo mejor es pararse y caminar un rato.

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