Desde 2004 que vive y trabaja en Bruselas, y en Skope –en su calidad de socio y director de la división de arquitectura de la firma– gran parte de su trabajo lo desarrolla en base a proyectos públicos como edificios y colegios, “y también fuera de Skope realizo proyectos privados, casas a pedido y remodelaciones a escala más pequeña”, señala.

¿Cuál es la filosofía de Skope en términos de arquitectura?

Nuestro oficio es remodelar edificios históricos o patrimoniales. Como división de arquitectura nos dedicamos a ello, tenemos mucha expertise en remodelación de edificios ya existentes, sean patrimoniales o con algún interés histórico, lo que en Europa entrega una mejor credibilidad a las oficinas de arquitectos.

Respecto a los proyectos que has desarrollado en Skope, ¿cuáles destacarías?

Lejos en primer lugar tengo que mencionar el edificio del Parlamento Francófono de Bruselas. El perímetro donde se emplaza el edificio está protegido por la Unesco, porque es el sector más antiguo e histórico de la ciudad. Otra particularidad del inmueble es su sustentabilidad energética. Hay que tener en cuenta que hace unos años en Bélgica rige una ley que obliga a construir edificios que consuman poca energía, ley que cada año es más exigente. Este edificio en particular consume un promedio de 15 KW por hora por m anual, en circunstacias que un edificio tradicional consume más de 100 KW. Esa fue una demanda del Parlamento, pero nuestra propuesta fue más lejos. Le aplicamos una “piel” de vidrio única, lo que representó un gran desafío. Otro proyecto interesante es la Universidad de la Imagen, en Francia. También teníamos un sitio protegido por la Unesco, antiguas minas de carbón que estaban en abandono hace 5 años, pero el lugar y los edificios existentes tenían un alto valor histórico. El mandante, la Universidad de Valenciennes, solicitó el requerimiento de construir estudios cinematográficos (cine y televisión), e hicimos un edificio con carácter industrial pero que conservara el interés histórico del terreno.

Hablando de patrimonio, ¿cómo ves a Chile en este aspecto?

En Chile el patrimonio es un problema. Lamentablemente acá es más fácil botar y construir de nuevo que rescatar patrimonialmente los edificios. Porque la verdad es que la remodelación es un trabajo enorme, hay que comprender el edificio desde un punto de vista histórico, además que la mayoría de las veces como arquitectos nos encontramos con sorpresas, por lo mismo, para un cliente es más fácil derribar y construir desde cero. Eso se observa por ejemplo en el casco histórico de Santiago, en el cual se han demolido decenas de edificios históricos. Los promotores inmobiliarios han botado mucho edificio patrimonial, han destruido la ciudad, y considerando que la parte histórica en Santiago no es tanta, tampoco existe una sensibilidad para tratar de mantener el patrimonio. Y eso es parte de una voluntad política mayor que acá no existe.

¿Cuáles son las proyecciones de Skope?

Tenemos el objetivo de asociarnos con oficinas en otros países, de manera de abordar proyectos más integrales. Cuando postulamos a concursos, la mayoría de las veces los mandantes exigen referencias de trabajo, por lo que tratamos de buscar socios de países distintos para sumar conocimiento y experiencia.

“Acá en Chile la noticia de Alejandro Aravena como ganador del premio Pritzker nos hizo pensar en la idea de asociarnos con ellos, ya que nos interesa desarrollar el concepto de las viviendas sociales que promueve Elemental. En Bruselas hay una demanda importante en esta área; la población ha crecido un 10% en los últimos 10 años, hay mucho inmigrante de diferentes países europeos que no pertenecen a la UE, de África, y también se da la migración campo-ciudad, por lo tanto hay una demanda enorme de construir viviendas sociales. Por eso la reflexión de Elemental es interesante, y eventualmente asociarnos con una oficina que tiene esa expertise, junto con nuestro conocimiento local, puede ser un aporte. Me gusta la reflexión de hacer una vivienda evolutiva en Bélgica; allá no tenemos esa filosofía. Son viviendas fijas, no crecen o mutan, y eso es un error, por eso llegar con una reflexión nueva puede cambiar la mentalidad en Bélgica”.

En ese sentido, ¿cuál es la diferencia entre la vivienda social chilena con la belga?

Aquí las viviendas son más casas, en cambio en Bélgica son departamentos de baja altura. Otra diferencia es que allá el estándar energético es muy exigente. La exigencia para las viviendas sociales son las mismas que para los  edificios de categoría superior. Acá la eficiencia energética no se contempla, lo que a mi juicio también es un error.