La arquitectura y trazado urbano de Curepto, ubicado a 300 kilómetros al suroeste de Santiago, en la región del Maule, posee gran valor histórico, ya que es representativa de los típicos asentamientos coloniales de Chile Central, organizado en torno a una plaza central con árboles exóticos y nativos de mediana altura, arbustos en tinajas de greda cocida, y rodeada de construcciones de fines del siglo XVIII y principios del XIX levantadas en adobe, maderas nobles y techumbres de teja cocida.

Destacan, por ejemplo, la Casa de la Plaza, la Iglesia Nuestra Señora del Rosario y la Casa Parroquial, conjunto que fue declarado Zona Típica en 1990. Sin embargo, todo este patrimonio arquitectónico cureptano se vio fuertemente amenazado por el terremoto de 2010; la Iglesia sufrió daños en grado mayor, al igual que la Casa Parroquial. Las iniciativas de recuperación no sólo evaluaron los destrozos, sino también las demoliciones ilegales que afectaron a importantes inmuebles históricos. Por este motivo, el Centro del Patrimonio Cultural de la Universidad Católica –en conjunto con la Municipalidad de Curepto y el Minvu– desarrollaron un primer plan de rescate patrimonial con cinco de sus principales inmuebles, entre los que se encuentra la Casa de Plaza y la Iglesia.

Por toda esta carga histórica de este pequeño pueblo inserto en medio de la Cordillera de la Costa, llama la atención un inédito proyecto llevado a cabo por un grupo de estudiantes del Liceo Técnico Profesional Luis Correa Rojas, cuyo fin es enseñarles a aprovechar la materia prima propia del lugar para, a futuro, desarrollarse como emprendedores. ¿De qué se trata? De la enseñanza de la construcción de casas de madera, que son vendidas para dar continuidad a un sistema de “aprender haciendo”. En esta iniciativa –impulsada por la Corporación Chilena de la Madera (Corma) y que en su primera etapa fue financiada por la Fundación Luksic– la idea es que los propios estudiantes aprenden a fabricar viviendas, las que posteriormente son vendidas, y con el dinero ganado vuelven a comprar materiales para seguir construyendo otras. Este programa formativo tiene dos grandes objetivos; el primero es la utilización de materia prima propia de la comuna para la construcción de viviendas con técnicas canadienses ecosustentables, y la segunda es la capacidad de instalar en los egresados el micro-emprendimiento de la construcción y venta de casas. Para el gerente de la sede Maule de Corma, Leonardo Vergara, “lo interesante es que los estudiantes fueron capaces de ser innovadores en buscar los recursos, entonces lograron un trabajo integral. Por una parte aprendieron a construir, y por otra a gestionar los recursos para darle sustentabilidad a la carrera. Fueron capaces de cerrar el círculo, y eso es digno de destacar”.   

Aprender haciendo

El método de aprendizaje como tal empezó el 2014, y se orientó en 2 módulos: construcción de obra gruesa y terminaciones. El proyecto consideró en una primera etapa el financiamiento de una cabaña. Luego fue el turno de la capacitación de profesores en técnicas canadienses de construcción sustentable, curso dictado en Valparaíso por el Instituto Maple Leaf Housing Center a cargo del técnico Wayne Stevens, quien ha formado constructores en países como Rusia, China, Hungría y Malasia, entre otros, lo que permite entregar conceptos actuales y de alto valor para los estudiantes, y finalmente la implementación de un taller de trabajo donde funciona, además, la primera impregnadora de madera existente en la zona. Otras materias que se imparten en este proyecto son fundaciones y tabaquería, mueblería, terminaciones, aserrado de la madera, tecnología de la madera y abastecimiento y despacho.

En la Región del Maule existen cinco establecimientos educacionales que tienen especialidad en madera, donde ven con muy buenos ojos la posibilidad de replicar esta idea que entrega herramientas y esperanza a jóvenes de comunas forestales.

Fondo para Iniciativas Escolares (FIE)

Se trata de un fondo concursable de la Fundación Luksic que busca financiar iniciativas en establecimientos educacionales de Enseñanza Media que respondan a necesidades identificadas por las comunidades escolares. La clave de la postulación está en la identificación de la necesidad, y la justificación de la iniciativa propuesta. La Fundación financia y busca acompañar los procesos de implementación para levantar aprendizajes desde la experiencia. Para dar oportunidad a distintos lugares del país, cambian periódicamente las zonas geográficas de acción; en la actualidad las provincias que pueden postular al fondo son Arica, Parinacota, Talca, Linares y Cautín. Daniela Bascuñán, socióloga y coordinadora de iniciativas escolares de la Fundación Luksic, explica que “lo que nosotros hacemos es financiar las iniciativas para darles a los establecimiento las herramientas para responder a sus propias necesidades, darle salida a la dificultades y la posibilidad de que ellos mismos gestionen la solución”.