El hotel  es una remodelación de una construcción jesuita de mediados del siglo XVIII, destinada a postas y obrajes, actividades que definen su arquitectura original. Posterior al uso jesuita, el volumen arquitectónico fue modificado según las necesidades de la Antigua Hacienda, remodelada por sus propietarios durante siglos, entre ellos Don Guillermo de Ovalle Vicuña (finales S. XIX) y posteriormente Don Sergio Lira Ladrón de Guevara (1950-1979)

Las últimas remodelaciones rescatan la arquitectura original pero en construcción más ligera que la colonial. Ésta se realizó en los últimos 20 años, con el fin de mejorar las dependencias al uso del servicio hotelero.

El hotel se compone por distintos estilos arquitectónicos: originalmente, jesuita de arquitectura castellana, que dio origen a la Arquitectura Colonial tradicional del Valle de Colchagua. Luego se agregaron detalles republicanos a finales del siglo XIX y comienzos del XX, con acentos ornamentales franceses y españoles. El casco antiguo principal sigue conservando su impronta de solar castellano y arquitectura colonial jesuita.

El trabajo de remodelación y ampliación fue realizado con mucho cuidado y atención: se rescataron prácticamente todos los elementos arquitectónicos, y solo se añadieron más habitaciones siguiendo la arquitectura colonial típica del Valle de Colchagua, junto a las instalaciones eléctricas, de agua potable, de aguas servidas, de calefacción y de gas necesarias para el correcto funcionamiento del hotel.

Hoy, Hacienda Histórica Marchigüe es una invitación a vivir el patrimonio histórico y cultural. El hotel ofrece 23 exclusivas habitaciones de aproximadamente 30 m2 con sus respectivos y elegantes baños –de aproximadamente 12 m2 cada uno- además de 3 departamentos con instalaciones familiares. Algunas de estas habitaciones fueron antiguamente residencias de la antigua hacienda, salones de tertulia, donde también había una sacristía, un oratorio, salas de monturas, talleres de herrería y carpintería.

Sus cielos son altos, cuentan con maravillosos pisos de madera natural, ropa de capa de primera calidad, cortinas de lino, seda, lana y algodón y muebles de diseño traídos desde Francia e Italia. Cuentan con todas las comodidades modernas como climatización individual, áreas de trabajo, TV Cable, Wi Fi, además de espectaculares vista a los jardines.

El hotel disfruta de variados espacios comunes: patios centrales típicos del estilo arquitectónico colonial, antiguos patios de servicio con árboles frutales y parras centenarias, un parque,  largos corredores y  galerías que otorgan gratas sombras y descanso en verano. Además de un gran living con bar, una sala de pool, un living con chimenea, tres comedores, sector de quincho, sala de masajes, piscina y salones para eventos.

En su restaurante “Tierra”, el chef Esteban Ávila combina los sabores de la cocina tradicional chilena con platos internacionales, logrando impecables resultados. En su quincho, se preparan además algunos de los  mejores corderos al palo del país. En su misteriosa Cava del Brujo, se pueden degustar  vinos de la zona en un grato ambiente.

El día aquí comienza con un desayuno criollo con vista a sus jardines -selección de quesos y fiambres frescos de la zona, panes, dulces, mermeladas  y manjares caseros- para continuar con una cabalgata, una visita a las viñas de la zona, un trekking, una excursión en bicicleta, o simplemente relajarse en su piscina disfrutando de la tranquilidad del lugar. Se ubica además a solo 35 minutos de Pichilemu, considerada la capital del surf.

Hacienda Histórica Marchigüe es también el escenario ideal para matrimonios, aniversarios de bodas y eventos empresariales. Cuenta con dos salones con capacidad para 170 personas, un directorio para 20 personas, además de una galería, una cava para catas de vinos y sus entornos naturales como el patio de los naranjos, su bosque de eucaliptus y los alrededores de su piscina, con capacidad para 350 invitados.

Una de las grandes ventajas del hotel es su ubicación privilegiada: se enclava en tierras antiguas en un entorno lleno de atractivos culturales y patrimoniales, junto a un excelente terroir donde nacen los vinos más exclusivos del Valle de Colchagua y donde además se encuentran los mejores suelos para la producción de aceite de oliva.

El hotel se compone por distintos estilos arquitectónicos: originalmente, jesuita de arquitectura castellana, que dio origen a la Arquitectura Colonial tradicional del Valle de Colchagua.

En su restaurante “Tierra”, el chef Esteban Ávila combina los sabores de la cocina tradicional chilena con platos internacionales.

Se rescataron prácticamente todos los elementos arquitectónicos, y solo se añadieron más habitaciones siguiendo la arquitectura colonial típica del Valle de Colchagua.