Cambiar las formas representa un cambio de pensamiento, de estilo de vida, de cómo las personas se comportan todos los días. Esta es una problemática que abarca todas las áreas del diseño actual, y que también concierne a los diseñadores de cualquier cosa que pueda ser transformada. Así piensa Karim Rashid, el diseñador industrial más importante del mundo, responsable desde tiendas conceptuales para Armani, tapas de registro para las alcantarillas de Nueva York, sex shops o frascos de perfume para marcas como Kenzo, hasta el basurero Garbo. Nacido en El Cairo, Egipto, en 1960, hijo de padre egipcio y madre inglesa, se crió en Canadá y ahora es ciudadano estadounidense.

Su trabajo se caracteriza por las curvas y los colores brillantes, un “minimalismo sensual”, como él mismo lo describe. Ha depurado las formas para que sean funcionales, bellas y revolucionarias en cuanto a las propuestas de interiorismo, espacio y color, lo que ha significado que sus productos sean expuestos en lugares como el Metropolitan Museum of Modern Art de NY (MoMA) o el Centro Nacional de Arte y Cultura Georges Pompidou de París, así como ser galardonado con premios y reconocimientos. Publimetro habló con el diseñador a propósito del proceso creativo y de su oficio en la actualidad.

¿Cómo se define el minimalismo hoy?

Hemos estado hablando de minimalismo por 40, 50 años, y la verdad es que hoy no existe si hablamos de un paisaje físico, ya que este está lleno de cosas, de mucha información, polución visual. El minimalismo es puro, angelical, como el cielo, limpio. Y por eso los diseñadores y algunos arquitectos tenemos como misión limpiar, ordenar el mundo. Con base en esa premisa hace veinte años comencé a hacer objetos así. Una vez tuve un debate con un maestro que creía que los objetos pequeños y suaves no eran minimalistas. Pero para mí el minimalismo es un objeto cuya forma no se separa de su función; las figuras geométricas primarias siempre han primado en contra de la naturaleza, pero no podemos vivir sin ellas. Y todo ha sido así, desde las ciudades hasta las tarjetas de crédito. La Revolución Industrial impuso esa idea definitivamente: si puedes hacer todo en 2D, es más barato y fácil. Doscientos años después seguimos en lo mismo. El minimalismo contraviene eso. Por eso creé el llamado “minimalismo sensual”. Algo muy reductivo, pero muy humano.

¿Qué inspira a Karim Rashid?

La inspiración es un concepto difícil. Por ejemplo, puede ser literal, ves algo de la naturaleza y lo transformas en algo físico. Pero para mí la inspiración va más por trabajar; lo he hecho en 47 países, por eso me siento global y aprovecho para viajar. También lo que hallo inspirador es la interacción humana, la gente. Cómo viven, qué hacen, lo que necesitan. De ahí se saca la inspiración.

¿Cómo es su proceso de diseño, desde lo que ve hasta el proceso final?

Todo producto comienza siendo como un guión, con las necesidades y lo que le interesa al cliente. Siempre tengo muchas ideas, por lo que me inspiro rápidamente. Luego pongo todo sobre papel. Dibujo mucho, a diario, alrededor de 40 diseños, y en todos lados. Y dependiendo de lo que sea de ahí lo hago con mi equipo correspondiente, para luego ponerlas en digital. Esa es la parte más importante del proceso, porque me ayuda a desarrollar más rápido mis ideas. Mucha gente puede crear de una vez la idea final; yo no. De 40 ideas debo sacar una y plasmarla. Pero por eso dibujar es importante. Ahora bien, el computador es otra forma de dibujo, más realista, y te permite llegar a la idea final del producto a través de un prototipo.

¿Cuál es el papel del color?

En general si uno diseña un buen producto, es bueno en cualquier color. Pero si se trata de un espacio es muy importante que los colores sean cómodos y relevantes para la experiencia humana que se tenga con ellos. Puedes hacer un cojín en 64 colores, y al fin y al cabo es un cojín. Pero si es un espacio en un color fuerte, nuestra experiencia sobre él será muy distinta.

¿Algún diseñador emergente o de la llamada periferia cuyo nombre llame la atención?

Ahora no es sólo para los ricos, hay una democratización del diseño, pero la mayoría de los estudiantes de diseño que conozco se dedica a muebles, cuando hay un mundo por explorar a través de miles de objetos. Además son muebles grandes y complicados. Con muchas piezas.

¿Qué piensa de algunas “capitales mundiales de diseño” recientes, como Ciudad del Cabo o Ciudad de México, entre otras?

Realmente no conozco el criterio de esa etiqueta, ni quién lo determina o por qué. Lo que sí sé es que para mí una ciudad debe cambiar en su estructura por lo menos cada una década, y mejorar así la vida de la gente. Estas dos ciudades siguen teniendo problemas sustanciales en cuanto a tráfico, por ejemplo, junto a Moscú y Seúl. Deben ser cambios paradigmáticos para llegar a hablar de “capitales del diseño”.

Por ejemplo, cuando Arnold Schwarzenegger era gobernador de Los Angeles, afirmó que para el 2015 el 10% de los habitantes debería tener un auto eléctrico, y ahora lo tiene el 22%. Ahí encuentro el diseño interesante, porque es un acto político y social, no superficial. Por eso me inquieta que toda la vanguardia de diseño sólo sean temas de conversación entre diseñadores, cuando la gente que podría cambiar las cosas debería saber de estas ideas y aplicarlas, como los políticos o mecenas, entre otros. El diseño puede cambiar vidas.

Diseños y consejos

Rashid ha recibido premios como el Red Dot, Chicago Athenaeum Good Design Award y el DSA Industrial Design Excellence Award.

Entre sus diseños más reconocidos están la silla Ottawa, basada en la biomímesis e inspirada en la hoja de un árbol, con énfasis en la comodidad y estructura que se adapta a cualquier comedor, y los muebles Matryoshkarim, basados en las famosas muñecas rusas que caben unas dentro de otras, son muebles con la misma estética, lo que los hace más manipulables.

Estos son algunos de sus consejos para mejorar el diseño de interiores:

• Seleccionar colores llamativos (verde lima, rosa o naranja) para dar un toque más vigorizante, porque el color es una forma de estar en contacto con nuestra mente y por lo tanto se relaciona con nuestras emociones. Pueden ser colores fuertes o suaves, pero lo importante es el matiz y cómo trabajan en conjunto.

• No teman al plástico. Este material permite nuevas formas sensuales y manipulables, que no necesariamente tienen que ser de mala calidad.

• Inspírense en lo que les rodea, puede venir de cualquier aspecto físico en nuestro mundo.

• Es importante tomar aspectos del pasado y aspectos futuristas como inspiración, no quedarse únicamente en una época, sino variar entre ellas.

En Chile encuentras productos con la firma de Karim Rashid en la tienda BoConcept (Avda. Nueva Costanera 4261).