Las Majadas es un proyecto del arquitecto Alberto Cruz Montt construido entre los años 1907 y 1913, de estilo Tudor, con muchas referencias a castillos y palacios franceses del Renacimiento –como el de Amboise– sobre un zócalo y con techumbre en mansarda.Seguramente se construyó con maestros y albañiles españoles e italianos que habían llegado a Chile alrededor del Centenario, coincidiendo además con la época de bonanza económica del salitre después de la Guerra del Pacífico. Muros de albañilería de ladrillo sobre cimientos del mismo tipo, estructuras de pisos con envigados de madera, algunas vigas doble T de acero para luces importantes, terminaciones exteriores de estuco de cemento e interiores de enlucidos a polvillo de arcilla y papel mural, cielos, cornisas y terminaciones interiores en yeso, son algunas de sus características originales.

Todos estos materiales habían sufrido deformaciones y pérdidas a través de todos los temblores y terremotos que la casa debió soportar. Con cada uno fue perdiendo toda coherencia estructural, sin que se realizase ninguna reparación.

El encargado de la reconstrucción, restauración y puesta en valor de este edificio patrimonial de la Región Metropolitana fue el arquitecto Teodoro Fernández –Premio Nacional de Arquitectura 2014– y su oficina, donde nos explicaron cómo fue todo este proceso, que si bien finalizó el 2014, empezó varios años antes.

“Lo veníamos analizando desde el 2004; el 2008 realizamos un estudio estructural completo con el ingeniero Santiago Arias, con cuyo informe se realizó un proyecto para las necesarias reparaciones estructurales”.

Con el terremoto del 2010 se cumplieron todas las predicciones señaladas en el informe del ingeniero Arias. “Las torres laterales perdieron su verticalidad, la torre norte se desplomó, y la torre sur debió demolerse para reconstruirla nuevamente. Todos los muros estructurales de albañilería sufrieron desaplomes y desplazamientos, en algunos casos mayores de 20 cm. Cayeron las ojivas centrales superiores y las antiguas fisuras de muros se transformaron en grietas de más de 2 cm, con desplazamientos importantes”. Los daños superaron el 50% del costo de la obra.

Dramático, ya que todo indicaba que lo recomendable era la demolición total de este impresionante palacio. “Pero a petición de los propietarios se decidió que debía recuperarse a todo costo, toda vez que su imagen representa un valor original e insustituible para el imaginario de la comunidad de Pirque y, por qué no decirlo, del país. Se trató de mantener la imagen original del palacio, fachadas, aspecto exterior; la idea en un principio era mantener incluso el aspecto añoso que presentaba el edificio el 2010, pero las labores de limpieza, de reposición de materiales, cornisas, balcones y otros obligaron a pintarlo para no perder su carácter de ‘palacio’”.

Una de las labores más destacadas de todo el proceso fue la recuperación y restauración de carpinterías, todas ellas realizadas en obra con los materiales que se fueron sacando de la casa, elementos de hojalatería, forros, tejas, canales y bajadas de aguas lluvias, faroles y balcones, así como todos los elementos ornamentales, cornisas, pináculos y balaustradas, que se reinsertaron con el fin de recuperar la imagen de palacio de Las Majadas como representante de la arquitectura y la sociedad agraria chilena de comienzos del siglo XX.

Y mención aparte para el trabajo de recuperación  del parque –cuyo paisajismo original es obra de Guillermo Renner– dirigido por la arquitecta Alejandra Bosch.

Por qué el rescate

El desarrollo del proyecto de restauración para el Palacio Las Majadas de Pirque buscó como objetivo principal adecuarlo a un nuevo programa de reuniones y uso público –así como garantizar su persistencia a futuro– gracias a la visión de sus actuales dueños, la Sociedad de Inversiones Melíncue –de varios socios chilenos– y el argentino Wenceslao Casares, quien adquirió la propiedad a la familia Nieto en el año 2006. Casares pensaba hacer de ella su residencia permanente, pero después de un tiempo se trasladó a vivir a Palo Alto, California.

El 2010, el empresario chileno Pablo Bosch le propuso construir un centro de conversaciones y reuniones: un centro de creación de capital social. “Las Majadas está diseñada y habilitada para crear ambientes que favorezcan la conversación entre gente diversa con objetivos comunes”, cuenta Bosch. La idea es una innovación que parte mezclando las ideas de universidad, centro de eventos y hotel, creando un producto nuevo, diferente a esos tres, inspirado en la experiencia que los socios fundadores tuvieron en los cursos de la Escuela de Negocios de Harvard, en Boston, Estados Unidos.

En el primer piso se habilitó un nuevo acceso principal por el costado oriente del palacio, un nuevo hall y sistema de escaleras principales, así como un salón al norte y otro salón de cafetería al sur. El segundo piso cuenta con tres salones –uno de ellos para seminarios y reuniones con capacidad para 52 personas– y en el tercer piso se renovó totalmente la techumbre y su estructura, reemplazando la original de madera por una metálica, sistema de aislación eficiente y apertura de vanos de acuerdo con los vanos originales, para una gran sala de seminarios, trabajo en grupos y diversas actividades.

El público general, ¿puede ir a Las Majadas? 

El restaurante está abierto al público los fines de semana, ocasión en la que se puede recorrer también el parque. Siempre tenemos diferentes actividades y hay gran diversidad de programas, por lo que el acceso es diverso pero no público, pues el parque y las instalaciones no están diseñadas para estar abiertas libremente. El objetivo es crear puentes entre personas diversas que conversan temas de interés común. 

Pero atención: el Día del Patrimonio Nacional (29 de mayo) está abierto al público general, previa inscripción en www.lasmajadas.cl