El crecimiento natural de una ciudad trae consigo el aumento de contaminantes, más si consideramos las condiciones geográficas de la Región Metropolitana, que impiden una adecuada ventilación. Si realizamos una radiografía general, más allá del estrés de los habitantes, encontramos puntos claves.

CONTAMINACIÓN

Cada semana, más en invierno, vivimos alertas ambientales debido a los malos índices de calidad de aire. Hemos vivido muchas alertas, pero según un estudio realizado por el centro del premio Nobel Mario Molina, serían más. Entre 2000 y 2013 se habrían vivido 1.524 episodios críticos, pero se decretaron sólo 553. La explicación es que antes se implementaba otro sistema para meditar la contaminación.

Hace algunos meses, el gobierno desarrolla el Nuevo Plan de Descontaminación Atmosférica de Santiago, que contiene una serie de medidas para combatir la contaminación del aire. Principalmente, apunta al material particulado fino (MP2,5), el más peligroso para la salud de las personas.

Con respecto a la industria, en el plan se establecerían nuevas y mejores normas de emisión, un sistema de monitoreo continuo a grandes fuentes y una nueva norma para grupos electrógenos. La aprobación de la propuesta se daría recién en septiembre de este año. wqwr2

CONGESTIÓN

La congestión de vehículos a todas horas resulta agotadora para los santiaguinos. Considerando esta situación, Santiago Respira propone soluciones bastante interesantes:  Exigencia de norma Euro VI a flota del Transantiago, mayor exigencia en control de emisiones en plantas de revisión técnica, zona de baja emisión al transporte de carga, incentivo a compra de vehículos híbridos y eléctricos, y restricción permanente de dos dígitos por antigüedad a vehículos con sello verde, entre mayo y agosto.

Otro punto negativo del transporte, específicamente en el público, es la evasión. Hace poco apareció una investigación de la Universidad de Chile, donde expertos sugieren aumentar controles para revertir el 28% de evasión, es decir, 3 de cada 10 viajes se realizan gratis. El ideal sería llegar al 10%.

CICLOVÍAS

La congestión y alto niveles de contaminación hacen necesario aplicar restricción a vehículos sin sello verde. La idea de desincentivar el uso del vehículo, se vuelve complicado cuando los medios de transporte públicos también están colapsados en horarios punta. Por lo mismo, el uso de la bicicleta, más en una ciudad plana como Santiago, se vuelve esencial.

Diversas comunas se abren a la posibilidad de aumentar los kilómetros de ciclovías, como la de Santiago, Providencia y Ñuñoa. De hecho, dentro del plan de Santiago Respira se encuentra la creación de 300 kilómetros de ciclovías y 3 mil estacionamientos. Esto junto con aumento de áreas verdes, de al menos 100 hectáreas.

CALEFACCIÓN HOGAR

Un ítem importante durante el invierno es prohibición total del uso de leña para calefacción en Santiago. Un tema polémico porque, según un estudio del 2014 del Departamento de Física de la Universidad de Chile, Las Condes sería donde se consume mayor cantidad de leña con 6.043.785 kilos. Aunque este sector siempre tiene buenos niveles de material particulado (MP) 2,5, porque la contaminación se va a sectores bajos.

Si ahondamos en cifras, según el Ministerio de Medio Ambiente, en la Región Metropolitana estos equipos representarían el 30% de las emisiones contaminantes. Por supuesto, y especialmente en el caso de personas con escasos recursos, al igual que en el sur del país, sería buena idea dar solución, subsidios para cambio de equipos o implementación de otras tecnologías que permiten mantener el calor dentro del hogar. Finalmente, expertos confirman que lo más importante es evitar que el calor salga del interior a través de la aislación térmica.

DISTRIBUCIÓN POBLACIÓN

La desigualdad también se ve en la planificación urbana de Santiago. En comunas con mayor poder adquisitivo (Vitacura, Las Condes, La Reina, Lo Barnechea), existen 20 veces más áreas verdes que en comunas llamadas “populares”.

Por otra parte, especialistas hablan de una segregación inmobiliaria. El Instituto de Estudios Urbanos y Territoriales (IEUT) de la UC detectaron que sólo el 1,7% de los santiaguinos tiene un ingreso mayor a $4,8 millones, presupuesto óptimo para acceder a las viviendas más caras (sobre las 10 mil UF).

La preocupación parte porque justamente en los sectores donde están estas casas, la claridad de vida aumenta, hay más trabajo, más servicios. Una de las soluciones apunta a que el Estado garantice la equidad territorial, para que exista un equilibrio, junto a mejor acceso a financiamiento.

RECICLAJE

Se estima que cada chileno genera 1,3 kilos de residuos al día, lo que se traduce en 6,5 millones de toneladas anuales de residuos sólidos municipales, de los cuales se reciclan menos de 10%. La basura producida por los chilenos sería mayor a la de otros países latinoamericanos. Sabemos que esa misma basura contamina nuestra tierra y aguas, pero la situación empeora con el aumento de basura electrónica. Recordemos que está compuesta por sustancias como bromo, fósforo, plomo, cobalto y mercurio que dañan aún más el medioambiente y nuestra salud. Según el Banco Mundial, los residuos sólidos urbanos aumentarán en 70% en el 2020. ¿La solución? Comenzar a consumir menos, junto con una política de reciclaje estricta.

Al igual que en el sur del país, sería buena idea dar solución, subsidios para cambio de equipos o implementación de otras tecnologías que permiten mantener el calor dentro del hogar.