Cuando trabajas en medio de la llamada “selva de cemento”, ya sea el centro de Santiago u otras comunas, se agradece la aparición de lugares donde uno pueda salir a respirar un poco de aire o –por lo menos– hacerte olvidar que estás rodeado de decenas y decenas de edificios. Esta es la propuesta de las llamadas Plazas de Bolsillo, que poco a poco se tomaron espacios perdidos para transformarlos en verdaderos pulmones y que este año ganaron en la categoría “Ciudad Nueva” en los Premios Avonni.

Porque hay cifras concretas: en Santiago existen aproximadamente 400 sitios eriazos que son de propiedad fiscal factibles de intervenir para que se conviertan en lugares públicos transitables y utilizables, lo que incentiva el flujo peatonales, transforma la imagen urbana, otorga seguridad, fomenta la participación ciudadana y diversifica el comercio local.

La primera fue Morandé 83 –inaugurada en enero de este año, justo frente a La Moneda– que cuenta con carros de comida o foodtrucks cuya especialidad se cambia cada dos semanas. Los gestores son la Intendencia Metropolitana, el Gobierno Regional Metropolitano y el Ministerio de Obras Públicas (MOP), y sobre su creación, el Intendente Claudio Orrego señala que “estas plazas surgen como una solución simple y económica a un problema que afecta a todo Santiago, pero fundamentalmente a los barrios más antiguos de la ciudad, debido a la presencia de sitios abandonados cuyos dueños –públicos o privados– no tienen proyectos a corto plazo y que fácilmente pueden convertirse en focos de delincuencia e insalubridad. Y no sólo solucionamos una necesidad urgente para la comunidad con estas plazas, también potenciamos espacios de encuentro, fomentamos el emprendimiento gastronómico y el desarrollo cultural”.

Morandé 83 fue un proyecto piloto de reactivación de espacios públicos temporales y flexibles abiertos a la comunidad, enmarcados dentro de la iniciativa “Urbanismo para las personas”, donde además de la Intendencia se cuenta con la cooperación técnica de la Dirección de Arquitectura del Ministerio de Obras Públicas. Este terreno en particular pertenece al MOP, en él se contempla la futura construcción del edificio Cocheras, y tiene vegetación, árboles gigantes, sillas, mesas, quitasoles, contenedores para reciclaje y bicicleteros. Su costo fue de $20 millones, está abierta de 8 a 20 horas, y en promedio la visitan 1.000 personas diariamente.

La buena noticia es que no se quedó en proyecto piloto. El 24 de agosto, el Consejo Regional Metropolitano aprobó los recursos para la materialización de 4 nuevas plazas de bolsillo en Independencia (Artesanos); Santiago (Metro Cumming); Teatinos con Santo Domingo; y Lo Prado (al lado de la municipalidad), en terrenos de propiedad de Bienes Nacionales, Metro de Santiago, FONASA y Bien Nacional de Uso Público, respectivamente. El 12 de septiembre, la municipalidad de Providencia inauguró la plaza de bolsillo de Padre Mariano 140, financiada con recursos propios. Y en Abate Molina con Salvador Sanfuentes –en Santiago Centro– se está consolidando la primera plaza de bolsillo 100% privada, la que está pronta a su inauguración y que tiene el apoyo técnico de Arquitectura del MOP y la Intendencia de Santiago.

Sitios eriazos

“Para materializar este proyecto conocimos casos en México y Copenhague, los unimos y sacamos un modelo acotado a nuestra realidad, pero mejorado”, apunta Claudio Orrego.

“Como queremos que esta innovadora iniciativa llegue a todas las comunas de la región, hemos solicitado a los 52 municipios la recepción de propuestas para implementar plazas de bolsillo en terrenos eriazos públicos”, agrega, las que deberán cumplir con los siguientes criterios de selección:

1. Alta afluencia de público.

2. Accesible mediante transporte público.

3. Terreno eriazo de propiedad pública (bien nacional de uso público, fiscal o municipal) o privado.

4. Que cuente con cierre perimetral que asegure la seguridad de los bienes adquiridos.

5. De un tamaño cercano a los 500 m.

En el mundo

Pese a que aplaudimos de pie iniciativas de este tipo, no fue idea 100% chilena, sino tomada del extranjero y adaptada a nuestra realidad.

El PARK(ing) Day es un evento anual en que “ciudadanos, artistas y activistas colaboran para transformar, temporalmente, los tradicionales espacios de estacionamiento” en pequeños lugares públicos, según se señala en el sitio oficial. Creado en San Francisco en 2005, fue tomando fuerza y hasta hoy se han desarrollado alrededor de 1.000 parklets, también llamados parques pop-up o plazas de bolsillo, desde Singapur hasta Dallas, pasando por Australia y otros países.