Antes era “salir de Santiago”, porque ir a Buin, Paine, Nos, Pirque o Alto Jahuel era prácticamente un paseo de fin de semana. Hoy todas estas comunas de la Región Metropolitana están casi unidas, pero todavía el sector sur logra mantener algo de ese aire rural que a los citadinos nos parece tan atractivo. Esta zona muestra una cara renovada en su oferta inmobiliaria, a la vez que lucha por conservar su patrimonio y la vida de barrio, cualidades que muchos buscan para invertir en la futura casa propia.

En 10 años más, Santiago contará con casi ocho millones de habitantes; 47% de los hogares tendrá al menos un automóvil –lo que significa 2,7 millones de vehículos en las calles– y una red de Metro de 125 kms. Todas estas cifras son importantes cuando lo que se decide es vivir en comunas apartadas del centro urbano, pero donde la apuesta va más por calidad de vida y contacto con la naturaleza, aunque hay que reconocer que aún falta camino por recorrer, principalmente una disminución en los tiempos de traslado.

Dentro de la Región Metropolitana no es fácil encontrar entornos naturales rodeados de áreas verdes y buena conectividad; sin embargo, la zona sur de Santiago, específicamente la comuna de San Bernardo y sus alrededores, es una buena alternativa para quienes buscan vivir en un sector urbano, pero que todavía conserva su esencia rural. ¿Perfil de quienes optan por vivir aquí? Jóvenes profesionales, comerciantes y microempresarios que están comenzando con su vida familiar, y personas que trabajan en Santiago pero que tienen algún lazo con esta zona, o bien vienen de otras comunas del sur de la ciudad.

La oferta de viviendas nuevas en San Bernardo está enfocada principalmente en casas, desde los 50 m a los 120 m; los departamentos, en cambio, se concentran fundamentalmente bajo los 90 m. Uno de los grandes atractivos de esta comuna es la conectividad y accesibilidad, no sólo por las autopistas interurbanas (Ruta 5 y Acceso Sur) y el servicio de Metrotren, sino también por la pronta inauguración del tren Rancagua Express, que por primera vez en Chile permitirá que un sector suburbano se conecte con el centro de la ciudad en 17 minutos, tal como ocurre en Nueva York, Londres y Madrid. El sector de Nos, en tanto, tiene servicios como colegios, centros comerciales, supermercados, malls y hospitales, lo que le permite a todos sus habitantes hacer sus vidas tranquilos, evitando grandes desplazamientos. Este equipamiento urbano ha ido creciendo junto con la llegada de nuevos vecinos, que ven en esta comuna un perfecto balance entre campo y ciudad.

A 35 kilómetros de Santiago se encuentra la comuna de Buin. En ella se pueden encontrar atractivos naturales como viveros, restaurantes, amplios parajes campestres que acogen criaderos de perros de raza y, sin lugar a dudas, uno de sus grandes ganchos es el Buin Zoo, el más grande parque zoológico privado del país, cinco hectáreas de superficie con animales provenientes de todo el mundo. El proyecto Caicura, por ejemplo, está en la zona urbana de esta comuna, en un entorno natural y cercano. En su primera etapa se contempla una zona de condominio y otra de loteo con tres modelos de casas (de 71, 81, y 91 m2 construidos, en terrenos de hasta 312 m2), agrupadas en condominios con accesos controlados y barrios que cuentan con amplias áreas verdes.

Los otros atractivos

Maestranza de San Bernardo: En el siglo XIX el tren fue la columna vertebral de Chile, y como parte de este auge se construyó una de las estaciones más grandes de Sudamérica. En septiembre de 1857 se inauguró la Maestranza de San Bernardo, con 47 hectáreas y galpones de más de 3.500 m2; hoy sólo se mantienen 6,9 hectáreas y, como sucede con muchos lugares de Chile, pese a ser Monumento Histórico desde principios de los 80, está en completo abandono.

Pero hay un proyecto que desde el 2013 se tramita entre alcaldía, Consejo de Monumentos Nacionales y la empresa privada. Se trata de Boulevard Maestranza, un programa gastronómico, cultural y comercial en cuyo diseño participó la oficina Uno Arquitectos Asociados, del arquitecto Gonzalo Martínez de Urquidi (el mismo que rehabilitó el edificio del diario El Mercurio, en el centro de Santiago). El anteproyecto contaría con el respaldo de la Municipalidad de San Bernardo y logró la aprobación del Consejo de Monumentos Nacionales, responsables de autorizar la intervención y resguardar sus características, pero está entrampado y su ejecución aún es incierta.

Viña Santa Rita: Desde 1992, la antigua casa patronal de don Domingo Fernández Concha, en Alto Jahuel, está habilitada como el Hotel Casa Real de Viña Santa Rita. Se trata de una casona de estilo pompeyano con 16 habitaciones, donde lo antiguo se conjuga con lo moderno. Pese a mantenerse en perfectas condiciones, la labor de restauración incluye lámparas de lágrimas, calefactores, retratos, tapices y roperos. En 1885, el arquitecto de origen alemán Teodoro Burchard terminó de construir la capilla neogótica a un costado de la antigua casa patronal, cuya restauración estuvo en manos de un miembro del staff de restauradores de la Capilla Sixtina en el Vaticano, quien viajó desde Florencia sólo para recuperar este templo. Su parque se puede visitar y es realmente un imperdible.

Viña Concha y Toro: Ramón Subercaseaux Mercado, dueño de la Hacienda Santa Rita de Pirque, fue un latifundista importante del Valle del Maipo. Con seis mil hectáreas que debían ser regadas, entre otras cosas mandó a construir el canal de Pirque, que sacaba sus aguas del río Maipo. La Casona –edificada en altura para evitar la humedad del sector– fue diseñada por Emiliana Subercaseaux en 1875 por orden de su esposo, Melchor de Concha y Toro, en el terreno donde ya existía una bodega. Debía cumplir con algunos requisitos arquitectónicos, como incorporar la influencia italiana y al mismo tiempo mantener el espíritu de las antiguas casas chilenas de fundo de la época. El resultado fueron 22 habitaciones y diferentes salones de estar a la usanza de la segunda mitad del siglo XIX, distribuidos en 4.000 m2 con 6 metros de altura. En general se conserva el mobiliario original de cuando la habitaba la familia Concha y Toro-Subercaseaux, como muebles, relojes, tapices, cuadros.