Hace una semana se aprobó un proyecto que debo decir que es uno de los que más me enorgullece haber sido autora: el que establece medidas de protección a la lactancia materna y su ejercicio, o comúnmente conocido como la Ley de Amamantamiento.

Esta iniciativa,  que en primer lugar busca consagrar el derecho de toda niña o niño a ser alimentado por su madre, no sólo nos pone al nivel de países del primer mundo en cuanto a leyes de este tipo, sino que representa un avance en la legislación hacia las mujeres no antes visto, salvo con el postnatal de 6 meses.

Esta moción nace a causa de que hace tres años y medio, en la comuna de Quillota, la cual represento, una mujer fue discriminada en un restorán por amamantar a su hijo. Ella, junto a su familia, fue expulsada del local por el simple hecho de llevar a cabo una tarea tan natural, básica y necesaria como alimentar a un niño. Fue ahí, cuando con un grupo de abogadas de la Región de Valparaíso, decidimos tomar acción.

Es así como nace un proyecto necesario no sólo por el hecho de salvaguardar la posibilidad de la madre (idealmente) para alimentar a su hijo, sino que para generar conciencia sobre lo que realmente significa ser pro familia. Ser pro familia no es significado de estar en contra de métodos anticonceptivos o manera tajante frente al aborto. Ser pro familia no es obligar a la gente a vivir en pareja bajo un matrimonio homosexual y cerrar la puerta a distintos tipos de familia. Ser pro familia es combatir todo tipo de discriminaciones que sufren todos quieren formar, tener y mantener una familia, sea cual sea. Ser pro familia es hacer que las mujeres en nuestro país puedan cultivar el apego y las relaciones con sus hijos e hijas de manera tan natural como con el amamantamiento.

El apego que una madre genera con su hijo o hija durante el amamantamiento es algo que sólo alguien que lo ha vivido lo puede describir, pero que miles de estudios científicos y expertos avalan. Si queremos, como sociedad liberal y moderna, aspirar a una mejor calidad de vida es ahí donde tenemos que comenzar, en la primera relación afectiva que tiene el recién nacido.

Este proyecto, que insisto es en lo personal algo que me llena de orgullo, es un paso hacia adelante en la creación de una sociedad que respete la creación, diversidad y desarrollo de las familias. Es un proyecto que busca enriquecer con cariño a las madres con sus hijos y a estos con el ambiente que los rodea. Este es un proyecto pro familia.

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