Sinceramente creo que hay pocas cosas más buenas en la vida que encontrarse con una fuente de soda atenta, de buena calidad, atractiva, folclórica y atenta al mismo tiempo. Son pocos los lugares que llegan a tener una clientela fiel, sobre todo en Providencia donde la oferta de almuerzos y menús baratos predominan por la extensa lista de locales que alimentan a la gente en la columna vertebral de la capital. Muchos han sido capaces de emprender, pero pocos son capaces de enterar 40 años, quizás un poco más, de funcionamiento.

Entrar al Lomits tiene un sabor propio. Según ellos el rey de la casa es el lomito y probablemente así lo sea pero su carta no es sólo sanguchera sino que tiene un amplio abanico de posibilidades que van desde los mariscos, los sánguches, los pescados, las carnes, prestigiosos crudos y adorables menús de almuerzo se sirven ahí. 

Cada vez que voy al Lomits es porque ando solo bartoleando en Providencia, apagando algún incendio notarial o comprándole algún periférico a mi Plastation3. Me gusta pasar a este lugar, sobre todo por la onda, la barra es un espectáculo que nadie debería perderse. Hoy en día los restaurantes elegantes y de hoteles están súper diseñados para la transparencia del comensal, pero comer solo viendo cómo las cosas pasan bajo una campana de hierro envejecido muy linda se transforma en un hito de proporciones en la comuna de Providencia. Había pedido el crudo con tostadas alguna vez , muy bueno, he pedido muchas veces completos en todas sus variedades, pero el lomito la lleva. Cuando en una sanguchería veo que el lomito sale de un caldero hirviente me parece notable.

Lo que más me impresiona del Lomits es su personal, tienen cualquier cantidad de veteranos (súper admirados) que atienden y cocinan, se nota que hay un respeto a los años y las canas y eso es súper, pero súper bueno. Entre vasijas de greda, copihues y vainas este local se renueva diariamente, cada personaje que llega como cliente es distinto y eso es diferente, las sangucherías  premium son una estafa, cada sanguchería es premium a sus clientes y así se deben reconocer. El último lomo queso palta que me comí en el Lomits no tiene nada que envidiarle a cualquier otro intento capitalino. Me gustan los clásicos y este es uno, no hay dónde perderse, si estás en Providencia o en las cercanías de Pedro de Valdivia, además mientras digieres el sanguchito puedes caminar por el Drugstore, otro clásico del oriente santiaguino.

Por favor, un aplauso al personal, ellos la llevan.

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