Chimamanda Ngozi Adichie es una escritora nigeriana que ha llamado la atención de la crítica desde que publicó en 2005 la novela La flor púrpura. No es solo reconocida por su prosa, sino también por la posición desde la cual escribe, la postura que representa y defiende a través de sus escritos y también en su vida cotidiana, lo que siempre resulta más difícil. Por eso no es de extrañar que haya dado una conferencia TED justo con el título de este libro: Todos deberíamos ser feministas. El pequeño texto que hoy comento es una versión revisada de esa conferencia; transformada ya no para servir como comunicación oral, sino para ser leída. Lo único pequeño de este texto, quiero precisar, es su formato. Porque lo que Chimamanda relata desde su experiencia como mujer nigeriana es un potente llamado no solo a la consecución de la igualdad para las mujeres (en todo el mundo, no solo en África), sino a cambiar el mundo.

El título es, por supuesto, inclusivo y una invitación. Lo que la autora está haciendo es romper esos mitos que se construyen en torno al feminismo, que, por cierto, no es la versión femenina del machismo. Si la invitación es para todos, es porque las sociedades no solo son duras con las mujeres, sino también con los mismos hombres, especialmente esos que se salen del marco, por ejemplo, los niños que prefieren no jugar al fútbol y que quedan de lado o deben soportar diversos y agresivos apelativos.

Muchas veces he visto comentarios acerca de las “feministas furiosas”; muchos comentarios que, en realidad, no entienden lo que significa el feminismo, porque creen que se trata de un movimiento que está en contra de los hombres, del depilarse o de las mujeres que eligen (ojo, que eligen) trabajar en su hogar. Chimamanda habla de todo eso, de cómo esas visiones caricaturizan una forma de ver la vida. Habla también de estar furiosa, de sentir rabia, y da muchos ejemplos que la validan. Además, ¿por qué no debería sentir rabia? “La situación actual en materia de género es muy injusta. Estoy rabiosa. Todos tendríamos que estar rabiosos. La rabia tiene una larga historia de propiciar cambios positivos. Y además de rabia, también tengo esperanza, porque creo firmemente en la capacidad de los seres humanos para reformularse a sí mismos para mejor” (27). 

Los ejemplos que Chimamanda da sobre Lagos dan rabia, de hecho. Relata situaciones en que pareciera ser sencillamente invisible. Pero no se trata solo de África. También están los ejemplos que da sobre Estados Unidos y cómo a las mujeres se las ha enseñado y se les enseña a saber ocupar su lugar, a ser simpáticas y tiernas, y un sinnúmero de construcciones supuestamente femeninas que terminan por coartarnos. La autora dedica parte del libro a aproximarse a esas malenseñanzas y comentarlas. “Criamos a las mujeres para que se vean las unas a las otras como competidoras, y no por puestos de trabajo ni logros personales, que es algo que en mi opinión podría ser bueno, sino por la atención de los hombres” (39). 

La cultura, escribe Chimamanda, es construida por los seres humanos y, por lo tanto, susceptible a cambios. Puede y debe cambiar. “Una mujer puede ser igual de inteligente, innovadora y creativa que un hombre. Hemos evolucionado. En cambio, nuestras ideas sobre el género no han evolucionado mucho” (24). 

¿Por qué leer este libro? Se me ocurren varias razones. Por supuesto está la que parece más obvia: creo en lo que dice ese título, que todos deberíamos ser feministas. También porque nos muestra que no existe algo así como “la mujer”, una sola forma de ser mujer, sino miles y miles de mujeres individuales cada una con su experiencia propia, y conocer las experiencias de esta escritora, y de las mujeres de su familia es una forma de conocer sobre la historia de las mujeres. Y porque si bien no hay una forma única y correcta de ser mujer, el darse cuenta de que en América y en África hay experiencias compartidas habla acerca de la hermandad o de esa palabra que ha andado rondando últimamente: la sororidad. Y por último, porque es un texto brillante, divertido, inteligente, iluminador, bien escrito y una vía para conocer el trabajo de Chimamanda Ngozi Adichie.

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Adichie, Chimamanda Ngozi. Todos deberíamos ser feministas. Argentina: Literatura Random House, 2016.

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