Hace un par de días leí en un diario de circulación nacional los resultados del 14º Mountain Bike Redbull Cerro Abajo que se llevó a cabo en Valparaíso. Para mi satisfacción y la de muchos que abogamos por la inclusión, no sólo señalaba que hubo 32 chilenos y 18 deportistas extranjeros que participaron de la competencia, sino que entre ellos destacaba Adolfo Almarza, joven rider que a los 12 años perdió ambas piernas en un accidente automovilístico.

No soy una especial seguidora de este exigente y arriesgado deporte. Sin embargo, no saben el  sentido que me hicieron las palabras de Adolfo: “Cumplí el objetivo que era demostrar que en la vida los límites están en la cabeza”.

Sí, los límites están en la cabeza. Pero si somos sinceros y reflexionamos un poco, no tardaremos en darnos cuenta de que en muchas ocasiones esas trabas no parten de la persona con discapacidad, sino del resto de la sociedad que da por hecho que casi un 13% de la población chilena en condición de discapacidad “no puede”.

Sería fantástico que cualquier actividad que emprendieran en el deporte, arte, trabajo o estudios, no fuera destacada por su singularidad, sino por la capacidad y desafíos que conlleva. Me gustaría que en este 2016 abriéramos la mente y miráramos al otro desde sus derechos y no desde la pena.

Para abrir esas barreras culturales el aporte que he hecho desde Fundación Tacal es la de generar un “Manual para la Inclusión Laboral Efectiva”, el que se encuentra disponible en forma gratuita en www.fundaciontacal.cl. Ahí las empresas y sus grupos de trabajo encontrarán herramientas ciertas para avanzar en la inclusión laboral y abrir la mente. Sólo se requiere voluntad y altura de miras para darse cuenta que con la inclusión todos ganan.

No niego que hemos avanzado en materia de discapacidad, pero los prejuicios se mantienen. Cuando vemos a una persona con discapacidad, no dejamos de mirar su silla de ruedas, su diferencia al hablar o caminar. Si no fuera así, las cifras no serían tan decidoras: solo 3 de cada 10 personas en situación de discapacidad tiene un trabajo formal.

Se inicia marzo, la mayor parte de los chilenos de una u otra forma se las ha arreglado para recargar pilas. Después de días de descanso, vuelven a los estudios, buscan oportunidades laborales, establecen metas y desafíos para este año.  Al igual que lo harán miles de personas con discapacidad. Por eso el desafío es tan grande y requiere de una rápida movilización; el abrir oportunidades laborales, de estudio, capacitación, al establecer políticas públicas de inclusión laboral, no sólo se dinamiza la economía y el desarrollo del país, sino que nos dignifica como personas.

La carrera desarrollada en Valparaíso, donde un ovacionado Aldolfo Almarza “sacó patente de ídolo” como reproducía la prensa, es una carrera que debemos comenzar ¡ya! como sociedad chilena. El camino no será fácil, habrá caídas, en más de una ocasión deberemos frenar los esfuerzos y en otras acelerar la marcha, pero sí hay que dar por seguro que se llegará a la meta. Fundación Tacal está para acompañarlos en este camino, no duden en contactarnos.

*Fundación Tacal imparte cursos gratuitos para personas mayores de 18 años con discapacidad. www.fundaciontacal.cl; F.: 227351969 – 227370118; Adolfo Ibáñez 469, Independencia.

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