¿Han podido revisar la publicación de la polémica?  Me refiero a “100 preguntas sobre sexualidad adolescente” que elaboró el municipio de Santiago y que se distribuye de manera gratuita entre los estudiantes secundarios de los establecimientos de esa comuna.

Se trata de un documento con lenguaje sencillo y directo, donde se responden 100 preguntas seleccionadas por profesionales, luego de escuchar a los mismos adolescentes en talleres de sexualidad de la misma comuna de Santiago. Sus autores explican que no es un manual, sino información, que fue elaborada por médicos, matronas, sicólogos y otros profesionales.

Lo que ha tenido más publicidad a propósito de la polémica es lo que señala sobre sexo anal y uso del semen. Pero son 100 preguntas con sus respuestas sobre temas que van desde la masturbación hasta las relaciones homosexuales, pasando por la menstruación, el embarazo, las enfermedades de transmisión sexual y las erecciones matinales.  

Antes de seguir con la publicación misma, es bueno mostrar números.  Hoy la tasa de embarazo adolescente en Chile (madres menores de 19 años) llega al 12% de los nacidos, unos treinta mil al año. Se trata de un número muy alto, pese a que es una tasa que ha bajado en los últimos 10 años, gracias a una serie de políticas públicas orientadas a mejor información y disposición más intensa de anticonceptivos y la pastilla del día después (así lo explican profesionales de la salud).

Pero aún la anticoncepción gratuita alcanza sólo al 27% de la población adolescente y en un 70% de los establecimientos educacionales la información sobre sexualidad es escasa o nula (lo afirma en La Tercera el médico gineco-obstétra especialista en adolescentes Ramiro Molina).

Más cifras. De acuerdo a la encuesta del Instituto Nacional de la Juventud, el 26% de los mayores de 15 años ya inició su vida sexual y el 47% de los que tienen más de 18 años.

Entiendo que se trata de un tema que es delicado -principalmente para un país como Chile que está acostumbrado a no discutir públicamente estos asuntos- y lo ideal es que se discuta entre padres e hijos o al interior de la familia. Pero el “ideal” de familia, no es necesariamente la familia que existe. No se dictan políticas públicas pensando en un ideal de familia, ni en la familia de uno. Se elaboran mirando la realidad. ¿Y cuál es esa? Creo que las cifras entregadas en los párrafos anteriores nos pueden dar bastante claridad.

Si no existe educación sexual, si hay reparos en entregar anticonceptivos y la pastilla del día después; ¿cómo se rebaja más la tasa de embarazo adolescente? ¿cómo podemos prevenir los abortos?  Los sectores más contrarios a siquiera discutir la despenalización del aborto son los mismos que rechazan el lenguaje directo para educar sobre sexualidad. Entonces ¿cómo lo hacemos?

Una familia que se comunica, una familia con buenas dinámicas siempre podrá discutir y dar el mejor sentido al inicio sexual de los adolescentes. Y una publicación como “100 preguntas...” no va a interferir en eso. Pero entendamos de una vez, no vivimos en “situaciones ideales”. La realidad nos muestra un alto embarazo adolescente además de una alta y oscura tasa de abortos; y desde la política pública, hay que hacerse cargo.

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