Hace sólo unos días el ex ministro de Hacienda del gobierno de Sebastián Piñera, el economista Felipe Larraín, defendiendo a las AFP dijo que "el problema no son las AFPs, el problema es que los chilenos están viviendo mucho". ¿Es en serio? ¿Cómo el problema va a ser que los chilenos vivamos más años o que la esperanza de vida aumentó? Al contrario, ésa es una muy buena noticia. La mala noticia son las AFPs.

Qué quiero decir con esto. Que Felipe Larraín analiza la situación de las pensiones desde una óptica totalmente equivocada. No creo que lo haga porque sea una mala persona, creo que lo hace como una evidencia de que la economía nos atrapó, nos engulló. Es tan evidente que las políticas públicas se basan en ecuaciones matemáticas, que se terminan tergiversando las prioridades. Lo digo de otra manera: ¿el problema es que las AFPs no funcionan de manera óptima porque vivimos más o es que las AFPs no pueden operar en Chile porque la realidad no las hace justas? Puede alguien pensar que hablo de lo mismo, pero no se equivoquen, NO es lo mismo.

¿Por qué Chile se ha transformado en una "unidad de negocios"? ¿Por qué las políticas públicas tienen que cuidar o responder a una "unidad de negocios" y no a los ciudadanos?  

Cuando leo las declaraciones de Ricardo Lagos donde culpa a la Presidenta Bachelet del Transantiago e incluso del Crédito con aval del Estado, está la tentación de caer en el juego farandulero de apuntar sólo a quien tiene la razón. Pero vamos al fondo.

El problema del Transantiago es que se cuidó la "unidad de negocios" y no al ciudadano. Se prefirió tentar a los privados con buenos contratos, con un negocio seguro... y no se puso el OJO en los ciudadanos. Se diseñó un sistema que aseguraba un buen negocio, pero no aseguraba lo fundamental, que es el traslado de los santiaguinos para hacer su vida cotidiana.  

Suma y sigue. Lo mismo con las isapres y todas sus modificaciones legales hechas en democracia. Se busca cautelar el funcionamiento del negocio y no la adecuada protección de la salud de los chilenos. Lo mismo en las grandes carreteras concesionadas, las AFPs, la privatización de las aguas.

¿Otro ejemplo? El Crédito con Aval del Estado. Su objetivo era que ningún joven se quedará sin estudiar en la educación superior por no tener los recursos económicos. ¿En qué se transformó en la práctica? En un negocio redondo para la banca que ha ganado miles de millones de pesos desde el debut de esa política pública. El objetivo del CAE era beneficiar a los chiquillos y chiquillas, pero se terminó beneficiando con creces a los bancos. Se privilegió la "unidad de negocios" antes que los ciudadanos.

¿Más? La ley de pesca, la nueva ley de estacionamiento en centros comerciales y supermercados, el salario mínimo. Prima el "negocio" antes que las personas.

No caigamos en el juego. Puede resultar atractivo quedarnos en quién tiene el 100% de la culpa del Transantiago o el CAE, pero vamos al fondo. ¿La autoridad está para cautelar el negocio o para atender a las necesidades de las personas?

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