Pese a que el Gobierno lo aclaró a menos de un día de instalada la polémica, la idea de fusionar Filosofía con Educación Cívica o "Formación Ciudadana" como le llaman, muestra los problemas de fondo que tiene la reforma educacional.

No soy de los que piensan que todo se ha hecho mal y que los distintos proyectos que conforman la reforma educacional no valen la pena. Creo que hay muchos objetivos notables, que se avanza hacia un cambio y se busca -tenuemente- cambiar algo del actual paradigma del "negocio de la educación".

Donde discrepo es en el fondo. En la inspiración inicial, en la conversación primera para un cambio.  

¿No era preferible partir discutiendo cómo queremos formar a los niños y niñas? ¿Qué importancia tiene dentro del currículum la crítica y la discusión? ¿Buscamos ciudadanos? ¿Queremos gente creativa que pueda trabajar en colectivo? ¿Queremos darle alas para que busquen la felicidad?

En el caso de la educación superior. ¿A quiénes estamos formando? ¿Para qué los formamos? ¿Cómo dialoga el país con los futuros técnicos y profesionales? ¿Cuánto desarrollamos o seguimos desarrollando su pensamiento crítico? ¿Los formamos para desafiar a su entorno?

Bueno, la filosofía es justo eso.

Es hacerse y buscar las respuestas a las grandes preguntas de la humanidad. Es buscarle sentido a lo que hacemos. Es conectar con nosotros y con el otro. Es dotar de humanidad a todo lo que es en serie. Y no estoy hablando de un conocimiento lejano o hiper sofisticado. Hablo de formar sociedad. De buscar nuestro lugar en ella. De valorar el cambio. De soñar. De ser humanos.

Hoy la educación es en serie. Se entrega en serie.  Se anulan los ramos que nos "abren la cabeza". Hay un interés exacerbado en Matemática y Lenguaje. Las pruebas estandarizadas como el Simce buscan justo esa educación en serie. Repetir y repetir fórmulas hasta el cansancio para lograr un buen puntaje que deje a estos alumnos en cuadros de excelencia. Yo me pregunto: ¿esa es la excelencia que queremos?

Cuando leí la noticia original de disminuír Filosofía, lo entendí perfectamente en el marco de esta educación en serie. Absolutamente compartimentada, donde Matemáticas no dialoga con Lenguaje ni con Historia, como si todo fuera aparte y no tuvieran relación.

Con los años, me he convencido que Filosofía no sólo debería ser el ramo más importante, sino que debería enseñarse desde pre-escolar hasta el último año de la educación superior.

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