Si la Presidenta Bachelet gana la demanda en contra de la revista Qué Pasa, va a perder igual. Con esta acción se pierde si efectivamente se pierde en tribunales, pero también se pierde si se gana.  

Trabajar en un medio de comunicación implica poder y desafío. El poder es manejar información, difundirla, opinar, editar las notas y elegir a quién se entrevista, con quién se habla y qué se coloca. También es un desafío. Es un desafío porque lo que buscamos quienes creemos en el valor de un medio de comunicación, es la libertad de expresión y el derecho que tienen las personas, los ciudadanos -yo me incluyo- de acceder a esta información. Para mí es un derecho social. Sólo con un buen acceso a la información, con la discusión correspondiente, con la pluralidad de miradas y con el contexto preciso, se puede tomar la mejor decisión como ciudadano.

Es por eso que cuando rechazamos la querella de la Presidenta de la República, no estamos haciendo una defensa corporativa. No es una defensa a la revista Qué Pasa, sino que una defensa a un aspecto mayor, a un aspecto relevante para una democracia, defendemos la libertad de expresión.

Yo personalmente lo haría si se querella un presidente, un parlamentario o un ministro. ¿Por qué ellos?  Porque a diferencia de nosotros los ciudadanos, la autoridad es la que hoy regula nuestra vida, pone las normas, nos obliga a una u otra cosa, es por ello que tienen un estándar superior. Deben dar explicaciones, aceptar que se "vigile" su comportamiento, estar sometidos a un escrutinio mayor. Y lo hacen a sabiendas de que los medios no serán nunca objetivos. Y secundo esto señalando que yo, como periodista, no soy objetiva. Tengo una mirada de las cosas, tengo opinión política de las cosas. Yo lo que puedo pedirle a un medio de comunicación es que sea coherente, honesto y transparente.

La Presidenta Michelle Bachelet calificó como una canallada la publicación, primero vía web, de escuchas telefónicas de un imputado del caso Caval. Estas escuchas son reales, el imputado dijo lo que dijo en una conversación privada; y es finalmente la fiscalía la que deberá evaluar cuánta importancia le asigna a estas escuchas.

La revista Qué Pasa decidió, dentro de su derecho a establecer qué materias son de interés para sus lectores, publicar este contenido. Y decidió, también dentro de su libre ejercicio, qué colocar, qué sacar y de qué manera publicarlo. Podemos criticar la forma, podemos criticar su decisión editorial, podemos criticar si su trabajo en definitiva fue bueno o malo. Pero ¿está en su derecho? Podemos hacer una lectura crítica de sus intenciones, de que es parcial -insisto la objetividad no existe-, pero no está inventando nada.

¿Tiene la Presidenta el derecho a acudir a tribunales? Por supuesto que sí. ¿Pero es la Presidenta una ciudadana más? No. Ella nunca será una ciudadana más. Ella tiene un poder que es distinto al resto, ella representa no sólo al gobierno sino también al Estado. Y el solo efecto de acudir a tribunales limitará la libertad de los medios. ¿Sólo del medio afectado? No. De todos los medios.

Seamos coherentes. Las filtraciones han marcado un antes y un después en casos de connotación pública y el acceso a la información. Pero si apruebo unas filtraciones, las apruebo todas... ¿o no? Otra cosa es el buen o pobre trabajo que se haga de ellas.

Y siguiendo con la coherencia. Tomo con "mirada crítica" la actitud de los sectores políticos de rasgar vestiduras por la libertad de prensa. Lo hago porque muchos de ellos la apoyan sólo cuando les conviene. Muchos incluso respaldaron a la dictadura y hoy hablan de libertad de prensa... ¡por favor!

Pero no lo quiero dejar pasar. Si hay tanta preocupación de los sectores políticos por la libertad de prensa, llevemos adelante ese debate. Preguntémonos quiénes son los dueños de los medios. Preguntémonos si un gran grupo económico, con intereses en múltiples sectores puede ser también dueño de un conglomerado de medios de comunicación y si eso garantiza el acceso a la información a los chilenos.

Preguntémonos el rol del Estado en garantizar el acceso a la información. El rol del Estado a la hora de comprar espacio publicitario para promoción de sus políticas públicas.

Si este diálogo no se da, si los medios comienzan a pensar y repensar lo que publican, si las filtraciones se vuelven una amenaza para quienes publican; con esta querella se pierde o se pierde. Todos.

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