¿No les queda la idea de que volvimos a fines de los 90 y principios del 2000? Donde los ciudadanos sólo mirábamos de lejos los "acuerdos políticos", donde sólo éramos los "extra" en la definición de nuestra vida, donde aparecía lógico que la democracia sólo significaba elegir a ciertas autoridades.

Eso me pasó al atisbar la posibilidad de una elección presidencial con los nombres de Ricardo Lagos y Sebastian Piñera. Y no me pasa ni siquiera porque tenga reparos con esos nombres -que sí los tengo- sino porque aparece como una decisión ajena, una decisión fuera de la ciudadanía, una elección entre cuatro paredes, una elección de las cúpulas de los partidos que no tiene que ver con nosotros los ciudadanos. Es una creación perfecta de los que tienen el poder.

Si hay algo que me parece notable de estos tiempos que vivimos, es una ciudadanía opinante. Una ciudadanía cuestionadora. Una ciudadanía exigente. Una ciudadanía demandante. Y no hablo del microclima que cada uno de nosotros vive en su entorno o a través de sus redes sociales. Me refiero a cómo masivamente salimos a la calle por las pensiones y contra las AFPs. Eso me deja claro que no es sólo una idea, una impresión de una ciudadanía distinta. ES una ciudadanía distinta.

Por eso no entiendo, hoy, la falta de participación. Por eso no entiendo las puestas en escena, afectadas y con palabras ambiguas. No entiendo a un candidato presidencial que hable de sí mismo en tercera persona y que señale que no quería que la discusión girará en torno a si "él" iba o no de candidato.

Por eso es que pareció un "deja vú". Una vuelta a los 90. Un retroceso a un tiempo donde las decisiones se tomaban en otras esferas, en la cúpula, entre cuatro paredes y sin explicaciones. Cuando hoy lo que exigimos como ciudadanos es otra cosa, es participar, es ser parte de las decisiones que se toman, es discutir, es mover los límites.

¿Cuánto podemos diferenciar a Ricardo Lagos de Sebastian Piñera? ¿Son en el fondo tan distintos? ¿Qué significa hoy ser socialista? ¿Qué representa esa supuesta derecha democrática y  liberal?

No es casualidad que un empresario -integra una serie de directorios- que reconoce su respaldo a la dictadura y que se declara de derecha (César Barros), diga que pese a su domicilio político él prefiría votar por Ricardo Lagos. Cuando se le pregunta por qué (dio una entrevista en la Radio Duna), señala de manera brutal que Lagos tiene otra estatura, que no le vendrán con pelotudeces... "Manda y no tiene que bajar a conversar con el pueblo". De verdad ocupó esa expresión, "bajar a hablar con el pueblo".

A esto me refiero con volver a los 90. ¿Es una ilusión entonces que somos una ciudadanía distinta? ¿O es que la cúpula, los que se sienten con poder, los que están "arriba del pueblo" aún no entienden que estamos viviendo otro Chile?

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