Ya están alharaqueando las viejas lloriconas, una nueva campaña del Ministerio de Salud irrumpe en nuestras vidas, el turno ahora es para la promoción del examen del sida.

Lloriquean las viejas, no de edad, si no de espíritu, porque habemos quienes cuestionamos la campaña desde el punto de vista de las definiciones conceptuales, y creemos que llamar “prevención” al diagnóstico temprano del VIH, es incorrecto. Si bien estoy en absoluto acuerdo con que la campaña difunda la necesidad de que quienes son sexualmente activos y aquellos que están entre los grupos de más riesgo, se hagan el examen ahora ya, me gustaría que las campañas para prevenir el sida se centraran en eso: PREVENIR.

Sin duda que la campaña anterior, la de “¿Quién tiene sida?” me hacía mucho más sentido. Claro, fue mucho más controversial, llena de humor negro y sus videos generaban reacciones tan dispares como agarrarse la guata de risa para luego reflexionar, o apagar el video y vociferar públicamente su desubicación. Sin duda que apelaba a aquello que no queremos oír, sin duda que nos mostraba de forma clara y chocante lo que no queríamos ver.

Si en algo estoy de acuerdo con el ministro de Salud, Jaime Mañalich, es “en la necesidad de que todas las personas se realicen el examen. Pone de manifiesto las ventajas de una detección oportuna de la enfermedad, ya que hoy los portadores del virus de la inmunodeficiencia humana pueden llevar una vida normal si reciben un tratamiento a tiempo ‘‘. Eso es cierto.

En lo que seguimos discordando con aquel ministro que tuvo la osadía de decir “está güena la Ena”, es en que se insista en hablar de “hombres que tienen sexo con hombres” y que al ministerio pechoño le dé urticaria hablar de homosexuales.

Me gustaron los rostros de la campaña, juguetones de la heterocuriosidad como Ariel Levy, que ha comentado cómica y públicamente sus fantasías eróticas con el director de películas Nicolás López, quien supongo agradece la generosidad de Levy, porque un guapo actor de cine tiene que ser sumamente generoso para querer incursionar con él, o sumamente inteligente para haber aprendido el papel de muso inspirador.

La escultural Vivi Rodríguez, conocida bailarina brasileña de la era de la Xuxuca, ex novia de Fabrizio, bailarín de axé con la fama de mejor dotado del planeta, y claro, si yo fuera ella, me haría el examen semana por medio. Seguramente a Fabrizio habría que remojarle la poronga en cloro antes de llevarlo a la cama. Un Nicolás Copano reconocido por su tuiteo intenso y prominente busto -se rumorea que sería copa C- que nos devuelve la esperanza en que los hombres con tetas perfectamente pueden tener una vida sexual activa, una bofetada a la discriminación clásica. ¡Bien Copano! Y cómo dejar fuera al grupo La Noche, con un Leo Rey con más mousse-efecto-mojado que nunca, y que nos recuerda que las noches de motel con el amante deben ser llevadas a cabo con casco.

Es sabido que al gobierno de Piñera no le gustan los encapuchados, no debe entonces sorprendernos que sus campañas no consideren como elemento fundamental en la prevención del sida al condón. La pareja única y la abstinencia siguen siendo los caballitos de batalla. Pero déjeme decirle señor ministro que, como usted sabrá, más de un 60% de los casos de VIH positivo se manifiestan en el grupo de edad de 20 a 29 años y afecta principalmente a personas con menores niveles de escolaridad y ocupación. Por lo tanto debería usted agendar una reunión con el ministro Bulnes y la ministra Matthei, prender la tele a eso de las 19:00 hrs. y enterarse de que eso de la pareja única o la abstinencia pareciera no estar de moda entre nuestros cabros, así que, o la ponen de moda desde sus ghettos Opus Dei o sus retiros espirituales de Schoenstatt y hacemos una campaña del tipo “EJE para todos”, o se van acomodando a la realidad nacional y orientando la política pública a las necesidades de la realidad chilensis, y no a las de sus hermosos y perfectos países inventados a imagen y semejanza de vuestro milagroso y popular amigo imaginario.