¿Le ha tocado probar una empanada sabrosa a la vista pero hueca por dentro? El discurso de la Presidenta se parece a eso. Es muy bueno que el crecimiento económico vuelva a ser fundamental. Esa es la parte sabrosa a la vista. El crecimiento no estaba en el programa de gobierno y ahora que la economía se empantanó, el Gobierno se preocupó. Pero no hay medidas concretas al respecto en el discurso.

Fuimos muchos los ciudadanos de a pie que alertamos que la Reforma Tributaria y las sucesivas reformas como la laboral, todas llenas de errores técnicos, iban a frenar la economía. Fuimos ninguneados y acusados de “campaña del terror”. Pero, por desgracia, la realidad se impone y teníamos razón.

Las palabras presidenciales muestran que el Gobierno no corregirá sus desaciertos, pero quiere mejorar los ánimos. No hay iniciativas para abrir nuevos espacios a los emprendedores y así impulsar a Chile. Más bien la idea del gobierno es que sigamos con el vuelo, mientras nos quede bencina.

Y todo esto no impedirá Nuevos descriterios: faltan los 70.000 millones para el hospital de Curicó. Pero el Gobierno prefiere dárselos a TVN.

La Nueva Mayoría y su gobierno no saben cómo hacer crecer a Chile. Tampoco tienen claro por qué el país frenó. La Presidenta afirmó que el crecimiento cayó por la caída del precio del cobre. No es tan así.

Recordemos, por ejemplo, que, durante el gobierno de Aylwin, el precio del cobre fue 1,5 dólares la libra, en este gobierno 2,6 dólares y ambos gobiernos efectuaron reformas tributarias y laborales. La baja del petróleo y las reducidas tasas de interés mundiales también hoy nos ayudan. Chile creció 7,7% anual con Aylwin y un vergonzoso 2% con Bachelet. Es claro que la mala gestión del Gobierno es responsable.

¿Los emprendedores después de escuchar a la Presidenta invertirán con confianza? ¿Los trabajadores sentirán más segura su pega? No creo.

Desgraciadamente el discurso no es suficiente para recuperar las confianzas perdidas. Recordemos que en las encuestas sólo uno de cada diez chilenos piensa que el país está progresando.

Por eso es valioso que la Presidenta mencione, bien al pasar, un acuerdo para volver a la senda del crecimiento. La capacidad de Chile para crecer está ahí. Nos falta unirnos, no seguir enfrentándonos. Un pacto como ese exige abandonar las ideologías y fanatismos del programa de gobierno y conservar sus anhelos. Exige un sector privado, trabajadores incluidos, que impulsen un Chile más moderno, más libre y con más oportunidades para todos. Si no hay resultados concretos, sólo queda apoyar un cambio de autoridades.

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