El cáncer representa hoy la primera causa de carga de enfermedad y la segunda causa de muerte en Chile. Para enfrentarlo, progresivamente el país implementó respuestas al importante aumento de esta patología que se viene observando desde la década de los sesenta: la creación de la Comisión Nacional del Cáncer (1986) y de la Unidad de Cáncer en el Ministerio de Salud (1987), el Programa Nacional de Cáncer Cérvico-Uterino y, simultáneamente, los Programas Nacionales de Drogas Antineoplásicas para niños, niñas y adultos, instalados en los centros de mayor complejidad del sistema público de salud.

Con la llegada de la década del noventa surgen el Programa de Cáncer de Mama (1995), el desarrollo de la Radioterapia (1997), los primeros Registros Poblacionales de Cáncer (1998), el trasplante de médula ósea y el programa de alivio del dolor y cuidados paliativos (1999).

En 2005, el principal componente de la reforma de salud incorporó al Auge 13 tipos de cáncer que dan cuenta del 75% de los tumores de mayor prevalencia en la población chilena, impactando significativamente en el acceso y terapias de estos problemas de salud.

Hoy es necesario actualizar las acciones para satisfacer la creciente demanda de diagnóstico, tratamiento y rehabilitación, incorporando nuevos elementos de gestión, así como la innovación tecnológica disponible. El propósito es caminar hacia un modelo que dé continuidad al proceso de atención, que incorpore un sistema que guíe y acompañe a las personas con cáncer, desde el diagnóstico hasta la resolución del problema.

El desafío también es diseñar un plan de desarrollo de la red oncológica que permita optimizar, racionalizar y personalizar la entrega de servicios, asegurando el acceso oportuno a diagnóstico y tratamiento.

Para ello hemos trabajado un Plan Nacional de Cáncer que traza estos lineamientos, centrado en las personas con cáncer y en su contexto, con especial énfasis en la prevención, el diagnóstico temprano y el acceso equitativo a los distintos servicios.

En materia de prevención, destacan las estrategias que mejoran y fiscalizan leyes de tabaco y alcohol, el diseño del programa de cesación tabáquica y planes de educación escolar, junto a la formulación de una Política Nacional de Alimentación y Nutrición.

Para mejorar los sistemas que permiten enfrentar el cáncer de origen infeccioso, como el de cuello uterino, aumenta la cobertura de vacunación contra el VPH y mejora la forma de detectar el virus, pasando del actual papanicolau a las técnicas moleculares.

Para el cáncer gástrico, busca incrementar la detección de la bacteria Helicobacter pylori, así como su tratamiento. Además propone trabajar nuevos programas de tamizaje para el cáncer de colon y de pulmón.

Para garantizar el acceso oportuno, equitativo y de calidad a los servicios, incluyendo los cuidados paliativos, este nuevo modelo incluye la creación de una unidad coordinadora en el nivel ministerial, el trabajo conjunto con un comité oncológico externo, un sistema de ruta del paciente y la adaptación de los centros de derivación actualmente existentes.

Asimismo, la estrategia contempla el fortalecimiento de los sistemas de vigilancia y monitoreo, así como la investigación en cáncer.

El Plan Nacional de Cáncer representa una oportunidad para responder a los nuevos desafíos con mayor pertinencia ciudadana. Los invitamos a participar en la Consulta Pública disponible en la página web del Ministerio de Salud hasta el 28 de noviembre.

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