El bajo crecimiento de la economía y el ajuste presupuestario hecho por el Gobierno pueden afectar la inversión y rentabilidad social.
 
Por ello, como diputado, sostengo que es necesario dar un nuevo impulso a proyectos y leyes antes del término de nuestro período.
 
En una de las materias que más preocupa a los chilenos -la delincuencia- fuimos capaces de aprobar la Ley Corta Anti Delincuencia. Sin embargo, se hace fundamental disponer de medios, mecanismos y recursos para implementarla de mejor manera.
 
En la misma línea, estamos en deuda con el Banco Unificado de Datos, BUD, lo que requiere de forma urgente una coordinación efectiva y eficiente de las partes involucradas. El BUD no puede esperar. Para concretarlo se requiere voluntad política y recursos para su buen funcionamiento.
 
Otro tema al que hemos dado gran énfasis es la situación vulnerable a la que están expuestos los adultos mayores, muchas veces empobrecidos, maltratados y abandonados. Se requiere consenso para  crear una política integral y un Servicio Nacional del Adulto Mayor, Senama, con más recursos y facultades.  Pero además es imperativo que el Estado integre en todas sus divisiones una mirada que permita el bienestar de nuestros mayores. Insistiremos en que se les rebaje el precio de las tarifas del transporte público. No es posible que además de bajas pensiones, los adultos mayores deban invertir una parte importante de ellas para trasladarse a centros de salud o para mantener sus redes de apoyo.
 
Siguiendo con los adultos mayores, una de los segmentos etarios más dejados de lado por las políticas públicas, reiteraremos nuestro llamado a que se incrementen las pensiones, igualándolas al sueldo mínimo. Una fórmula propuesta es que se incremente progresivamente la pensión básica solidaria y el aporte previsional voluntario.
 
Asimismo, retomaremos contacto con el Ministerio de Desarrollo Social y Hacienda para que aumenten el presupuesto para instalar Oficinas de Protección de Derechos a los Adultos Mayores, Opedam, en más comunas del país.
 
La segunda preocupación de los chilenos, después de la delincuencia, es salud. Es por eso que el presupuesto 2017 debería considerar un aumento en el per cápita de salud, particularmente en comunas como Huechuraba, Renca, Conchalí e Independencia. Para ello hemos planteado en reiteradas oportunidades, la necesidad de construir un nuevo hospital para la zona norte de la RM.
 
En materia económica se hace cada vez más necesario contar con el consenso de microempresarios para llevar adelante reformas que son fundamentales para el desarrollo del país. Un claro ejemplo es que al abordar la reforma previsional, se considere la experiencia y visión de los microempresarios, que son los que más empleo generan en el país.
 
Estas iniciativas no surgen en las salas de la Cámara, surgen de la ciudadanía, de lo que nos dicen en la feria, en las organizaciones sociales y en los centros de madres que visitamos permanentemente.
 
Hacemos el llamado para que estas propuestas se concreten con el presupuesto 2017.

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