El anuncio de convertir el Zoológico de Buenos Aires en un  eco-parque interactivo ha abierto nuestro interés por seguir sus pasos.
 
Hoy no se justifica un zoológico con animales en cautiverio, sino más bien un lugar que permita aprender de ellos sin someterlos a condiciones que atentan contra su comportamiento.
 
Es por ello que, con el diputado Gabriel Silber y Grace Agosin, voluntaria de Vida Animal Chile, hemos pedido aplicar la misma medida al Zoológico Metropolitano de Santiago.
 
Distintos recintos de este tipo en el mundo han implementado el formato de eco-parque. Se trata de recintos sin rejas ni jaulas, que recrean el hábitat natural de los animales y separan a los visitantes con fosos o praderas, lo que permite que no estén sometidos al estrés de ser observados, alimentados o estimulados.
 
Nuestro código civil considera que los animales son “cosas”. Por ello el año pasado presentamos con el diputado Silber una moción para definirlos como "seres sintientes no humanos”, lo que permitirá aplicar sanciones en casos de maltrato animal por ejemplo. En el caso particular de los zoológicos, los animales que están encerrados sienten y sufren. Por ello, junto con aprobar el cambio al Código Civil, trabajaremos en paralelo en que la reconversión del Zoológico de Santiago sea posible.
 
En el mundo desarrollado los zoológicos ya no exhiben animales. Hoy la tecnología provee contenidos realmente educativos. Juegos y documentales permiten aprender sobre el hábitat de los animales, su comportamiento, su alimentación, etc.
 
La reconversión tiene múltiples formas de ser abordada por una mesa de expertos. Una alternativa es trasladar a ciertos animales a parques abiertos tipo safari, a otros a santuarios de conservación administrados por organizaciones públicas y privadas, etc.
 
No podemos seguir administrando un tipo de zoológico creado en la realidad del siglo XIX.

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