El colapso en la urgencia del  Hospital San José la semana pasada ha reflejado el problema de la salud pública que afecta sobre todo a la zona norte de la Región Metropolitana, que reúne a Independencia, Conchalí, Renca, Huechuraba, Til Til, Quilicura y Lampa.

El  Hospital San José fue construido cuando las expectativas de vida eran bastante menores a las actuales, sin el fenómeno de la migración y sin la demanda de otras zonas de la RM. Esto ha hecho que un  hospital con capacidad para 400 mil personas, deba atender a 800 mil.

Miles de pacientes de estas comunas esperan atención en salud. Sin embargo no es posible responder a esta demanda con una deficiente infraestructura, que sólo cuenta con 23 camillas en los boxes y 13 en los pasillos; tampoco cuenta con suficientes recursos humanos: sólo dos urgenciólogos y tres cirujanos deben atender a 300 pacientes diarios y entre 35 y 40 hospitalizados.

Ha sido la propia Superintendencia de Salud la que ha levantado la voz diciendo  que el Hospital San José no está acreditado, pues no cumple con los estándares mínimos de atención exigidos.

Existen distintas alternativas para mejorar la situación: la posibilidad de gestionar  camas en otros centros, implementar el hospital de campaña anunciado por el Gobierno, contar con el Hospital Clínico de la Universidad de Chile y/o  reforzar la red de hospitales, principalmente en la zona norte de Santiago.

Sin embargo, la clave para resolver este grave problema es proyectar la construcción del nuevo hospital comprometido por la Presidenta Bachelet.

Sólo con medidas concretas será posible dar atención de salud oportuna, digna y de calidad a los pacientes de la zona norte.

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