Este jueves 5 de mayo, miles de estudiantes de todo chile demostramos una vez más que el movimiento estudiantil secundario sigue vivo y que ya somos más de diez generaciones las que, gracias a las movilizaciones, hemos ido cambiando la cara de un país profundamente desigual, en donde, el modelo neoliberal y la ley del más fuerte, dominan todos los pilares de funcionamiento del modelo político y económico.

Hoy como Coordinadora Nacional de Estudiantes Secundarios demostramos claridad en nuestras demandas y nuestros objetivos, le hicimos entender a la ciudadanía que Chile requiere urgente una reforma estructural al modelo educativo chileno y que este año de una vez por todas terminaremos con el legado de la dictadura en la educación, y que frente a la represión excesiva de Carabineros de Chile responderemos en las calles a punta de movilizaciones.

Sabemos que el movimiento estudiantil ha tenido intervalos de mayor y menor intensidad en nuestras movilizaciones, lo que es habitual en cualquier movimiento social que busca avanzar y que no descansará hasta erradicar la injusticia y la desigualdad.

Como estudiantes secundarios, tenemos el profundo convencimiento de que este año debe ser decisivo en la lucha popular, lo que ya está irradiando a diversas organizaciones, sindicatos y movimientos sociales que compartimos un mismo anhelo: hacer de Chile un país de iguales, realmente democrático,  con descentralización efectiva y con participación activa de la ciudadanía en la construcción de un nuevo modelo desarrollo que beneficie a todas y todos, y por sobre todo en la construcción de una reforma educacional que realmente garantice que terminaremos con la precarización de nuestra educación pública.

Sabemos que la lucha es difícil, de largo aliento y sumamente compleja, en una sociedad tan fragmentada, donde impera la desconfianza, el abuso y la falta de autocrítica de nuestros representantes que, a pesar de estar profundamente cuestionados y con niveles de apoyo por el suelo, no han sido capaces de entender que las movilizaciones y descontento ciudadano no se detendrán hasta superar la herencia de la dictadura militar.

Este año 2016 es clave para determinar el rumbo de nuestro país en los próximos años. Necesitamos que el movimiento social vuelva a tomar protagonismo, para dejar muy claro a toda la clase política que la inmensa mayoría de los chilenos no soportamos más el abuso de los grandes empresarios, que la transición a la democracia se terminó y ya no sirve gobernar “en la medida de lo posible”, que hemos inaugurado un nuevo ciclo político, donde la urgencia es realizar reformas profundas que nos permitan recuperar Chile para los chilenos y dejar de regalar nuestros recursos y nuestro trabajo a un puñado minoritario de empresarios que siguen defendiendo sus granjerías y privilegios.

Por una nueva Constitución, por la desmunicipalización efectiva de los establecimientos educacionales, por el cambio de financiamiento a la educación pública, por la estatización de todos nuestros recursos naturales, por una descentralización efectiva del poder político y económico, por una nueva reforma laboral con poder efectivo para los sindicatos, por una democracia de todos y para todos: nuestro llamado es a seguir movilizados, superar las diferencias que existan entre las fuerzas de cambio y salir a la calle todos juntos, unidos y organizados.
¡Sola la unidad, vencerá!

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