Cada vez son más las familias chilenas sin pega. Así de sencillo. Mientras la Presidenta Bachelet y sus amigos debaten sobre miles de temas que les interesan y motivan a ellos en el submundo ideológico de la Nueva Mayoría, se olvidan de lo fundamental para las familias: tener un trabajo digno y que permita vivir en paz.

La semana pasada conocimos las nuevas cifras de empleo. El desempleo alcanzó su nivel más alto en los últimos cinco años, la producción industrial cayó y las familias están teniendo menos oportunidades. Y el Gobierno le echa la culpa a todos menos a sus propios errores y a su dolorosa indiferencia.

La ministra Rincón dijo que era culpa del escenario internacional. Pero mientras el mundo crece al 3%, Chile no llega al 2%. ¿Es responsabilidad del entorno internacional? En mi opinión, eso es pura excusa.

Mientras el Gobierno le echa la culpa al resto, no se hace cargo de las consecuencias de sus decisiones. Hagamos un breve repaso de las reformas que están haciendo que más familias chilenas se queden sin trabajo: reforma sindical que les quita la libertad a los trabajadores obligándolos a someterse a lo que diga el sindicato; aumento de impuestos que dificulta la iniciativa y la generación de trabajos; proceso constituyente que genera incertidumbre y que hace muy difícil la realización de nuevas inversiones; aumento del gasto público el año pasado para contratar en puestos del Estado a personas afines políticamente; etc.

¿Puede el Gobierno, con todos estos errores, sostener que no tiene nada que ver con lo que está pasando? Definitivamente no.

Entonces, la pregunta relevante después de tantos errores que están afectando el crecimiento económico y la creación de trabajos es: ¿qué debe hacer el Gobierno para corregir esta situación?

Primero, asumir que lo está haciendo mal y debe cambiar. Segundo, escuchar más al ministro de Hacienda -que entiende lo que está pasando pero está demasiado solo en la tarea- y menos a los asesores directos de la Presidenta que están enceguecidos por una ideología totalizante. Tercero, poner el sentido común por sobre los caprichos ideológicos y ponerse a trabajar con humildad para que los chilenos recuperen sus trabajos. Cuarto, revertir las malas decisiones y reformas y tomar un nuevo camino.

Usted se debe acordar de esos grandes letreros publicitarios que durante la campaña presidencial del año 2013 promovían con una gran foto de Michelle Bachelet “Más y mejores empleos”. Eso resultó ser una gran mentira, y en estos dos años se crean menos trabajos y los que se crean son de peor calidad.

¿Es posible que el Gobierno reaccione y haga los cambios necesarios?

Lamentablemente, muy difícil. Si le importara la falta de trabajo de las familias chilenas, y el aumento creciente del desempleo, reaccionaría. Tomaría medidas, haría propuestas, revisaría lo que pueda estar afectando negativamente el mercado del trabajo. Pero para reaccionar lo primero que debe suceder es que el problema te importe. La preocupación por el tema tiene que ganarle a la indiferencia que hoy se impone. Y, la verdad, cuando uno ve el actuar del gobierno y de la Presidenta, pareciera que en el fondo la falta de trabajo de los chilenos no les importa. Y eso es muy injusto para las familias chilenas que ven alejarse sus oportunidades de un futuro mejor.

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