Ya entramos en tierra de derecha, falta poco para las fiestas y si el buen augurio nos acompaña, deberíamos estar en pie de cueca en menos de una semana. Se arreglan las chinas y se peinan los huasos, el preludio nervioso lleno de ofertas en carnicerías -que se agradecen- y de ferias demostrativas de tradiciones culinarias y productos típicos.

Lo importante es que de donde venga la comida sea verídica, sea legítima, sea coherente con la apuesta de su entorno. La afición deportiva tiene pequeños reductos donde combinan hambre y pasión.

Las fuentes de soda hoy en día se afirman como uno de los rubros gastronómicos más relevantes y con proyeccion. Productos simples, conocidos y de gusto masivo son el temple que estos negocios extienden desde sus cocinas a sus comensales. Si bien lo variopinto viaja desde carritos informales hasta negocios de infraestructura exquisita, la suerte del parroquiano está dada por detalles como el pan, la mayonesa y los accesorios de cualquier sanguchería.

Hace poco con un amigo conversando y caminando al mismo tiempo (aunque suene sorprendente) el hambre nos dio alcance y fuimos débiles al encontrarnos en la puerta de una de estas capillas de la culinaria nacional, cerveza y más. La Fuente Chica es un lugar para nada pequeño que se extiende en metros cuadrados, ambiente y una carta que ronda por empanadas, quesadillas, sanguches, chorrillanas y mucha cerveza.

Siendo casi las tres de la tarde, el hambre y la sed nos enceguecen y es ahí cuando te das cuenta que la casa tiene más de veinte cervezas tiradas de barril, tras esto y luego de no mucho pensar cada uno eligió su favorita en formato de medio litro. También se puede pedir en pitcher, pero ese día la elección fue más personal.

Cómo íbamos a compartir la comida tampoco fue muy discutido: derechito nos fuimos a la sección de chorrillanas, donde elegimos la clásica, un gran cerro de papas fritas de corte casero recubierto de otra gran porción de churrasco picado, infaltable la cebolla y un par de huevos fritos que, al romperlos, logran embeber cada uno de los rincones dejados por las papas y así dar un sentimiento embelesado de alegría por la amalgama de sabores, tradicion porteña exportada a cada rincón de nuestro país.

La Fuente Chica es a lo menos un centro recreativo para los adultos a los que les gusta comer y tomar cerveza, sin discriminar a los que no, por supuesto.

En el último salón se puede jugar pool por un módico precio la hora, lo que convierte a este pequeño gigante en un grande. Buena comida y atención ultra rápida se confabulan con la diversion y su gran lista de cervezas. El paraíso para muchos que conozco.

Ojo, que también tienen menú de almuerzo a un valor más que conveniente.

Esperemos que cada día nuestra ciudad tenga más fuentes de soda.

Coordenadas: La Fuente Chica, Avenida Apoquindo 7645, Las Condes. Teléfono +56 2 27255621.

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