De acuerdo a los parámetros pronunciados por el urbanismo hoy en día existen barrios de lujo, unos más que otros, antes, durante o después de ahora.

Si bien la remodelación de fachadas y construcciones modernas ha potenciado el aspecto comercial de la calle Nueva Costanera, son más importantes quienes habitan cada domicilio para formar una hueste barrial con calidad de lujo.

Hoy existe un pequeño centro comercial dedicado al segmento, hay tiendas que probablemente no se ven en ningún otro sitio y están los restoranes, aquellos lugares donde la gente va a alimentarse, a pasarlo bien y a compartir.

Al parecer este barrio ha seducido a varias empresas internacionales que dejan caer en esta tierras su sucursal criolla. En la restauración, el ejemplo vivo y reciente de Rubaiyat lo confirma, esta casa proveniente de lejanas tierras brasileñas ya es parte de un conglomerado con presencia en varios países como Argentina, México, España, obviamente Brasil, en varias ciudades, y ahora Chile.

El lugar es encantador y las expectativas se superan al cruzar el umbral de la puerta y sentirnos muy cómodos, una sensación que de principio a fin no se detuvo. Y todo relacionado con los espacios, los muebles, el atento personal, la comida, los accesorios, definitivamente un lujo.

Éramos tres, una en coche sin edad ni para un vaso de agua, sin edad en realidad porque sólo tiene meses, entonces empezamos a darnos cuenta de que el servicio es excelente, una sala con garzones, maitre y sommelier súper atentos a cualquier duda o necesidad. Hay presentación reiterada de productos como la vitrina de cortes de carnes o la panera que llega a tu mesa periódicamente.

El producto es noble y su cocina sobria. Todo empieza con el aperitivo de la casa que se compone de una variedad de panes de queso y un emplatado de pequeñas porciones para acompañarlo, pedimos líquidos y el cóctel de la noche fue el pistón, combinación de pisco de alta gama con agua tónica y algo de jugo frutal.

Bien para relajar la ansiedad de ordenar los principales, comimos pulpo a la grillado y picaña (punta de ganso), todo desde la parrilla que, como todo el resto de la cocina, está a la vista del comedor, sin duda otro atractivo a la hora de elegir este lugar.

Pulpo y carne en su punto, incluso el extra ajo que solicitamos fue sin problema ejecutado, guarniciones simples que dejan brillar el producto. No pedimos postre y sin saberlo junto al café llega una tabla de bombones ideales para endulzar. Y si de cortesías se trata, casi con la cuenta quien nos atendía nos ofrece un par de botellas de licor para que de forma autónoma te tomes un bajativo de la casa. Todo regaloneo cuesta, pero finalmente raya para la suma, esta alternativa de paquete todo incluido sale a cuenta y es bien merecido.

Posiblemente, Rubaiyat se transformará en la más internacional de las cocinas capitalinas, un emblema de cadenas que por su buen trabajo han conseguido conquistar el mundo. Debemos dejar que las cosas pasen y el tiempo decante, pero le auguro larga vida y buenos servicios.

Coordenadas: Rubaiyat, Nueva Costanera 4031, Vitacura. Telefono 226179800.

Las opiniones expresadas aquí no son responsabilidad de Publimetro