Si ya el diariero pegó a tu puerta con los exagerados kilos de suplementos del retail que entre sus páginas traen noticias como marchas, rendiciones y catástrofes naturales, entonces con seguridad te puedes levantar e ir a conocer el nuevo secreto mejor guardado de la culinaria de Ñuñoa.

No se trata de un restorán ni de un bar, sino que de una cafetería que se soporta gracias al excelente trabajo que realizan en la panadería que habita las entrañas de la gran casa-esquina que habita Daniel’s.

Este lugar tiene la capacidad de afrontar un sinnúmero de recetas con la tranquilidad de contar con manufactura propia con un maravilloso pan y otras masas horneadas, el mismo ingrediente que es capaz de acompañar pailas, sánguches, huevos benedictinos, tostadas francesas y más.

La cosa no se queda ahí, la cafetería que ofrecen trabaja con café expreso bueno, los lates salen en grandes tazas y los más golosos pueden escoger el chocolate caliente o el mocha con dos cargas de expreso y chocolate amargo, entre otros. Una vitrina dulce aporta al menú variedad de masas como muffins, galletones, brownies y mis favoritos, los scones de nuez, las tortas se sirven por trozos a la vista muy melosas, ojo con el carrotcakes.

Pueden visitarlos al desayuno, almuerzo o para el té de la tarde, son versátiles y a toda hora los veo ocupados. Soy vecino del barrio y de forma recurrente por una u otra razón paso por ahí, así que doy fe de su exitosa ocupación.

Para el servicio de mediodía ya se pueden degustar los benedictinos del brunch, espinaca o salmón se comen como plato principal tranquilamente. Hay un sánguche de roastbeef y otro BLT premium que ya tienen mi visto bueno, y para los más preocupados de la línea también tienen algunas ensaladas que a mí en realidad me dan frío en estas fechas.

El secreto está en el pan, el calor hogareño que entrega el horno permanentemente prendido, el aroma a fermentación que atrae mis más siniestras emociones, las cortezas logradas gracias a la utilización de masa madre, porque se nota en los alvéolos, las ciabattas crujen con un sonido en estéreo, los panes de campo reciben semillas como sésamo y linaza sin dejar de ser crujientes, ahí hay talento y eso hay que reconocerlo.

Lleve el diario si se va a quedar y así disfruta de la terraza del antejardín, lea la actualidad mientras bebe con alegría y come con altura de miras. La casita blanca del grafiti por fuera viene para quedarse, el producto es bueno.

Y si no quiere quedarse, pídalo para llevar, la mayor parte de los productos de Daniel’s Bakery están en vitrina para llevar, no deje de sorprender a sus invitados en casa con un pan de calidad artesanal sin insumos industriales, lleve galletas y scones para impresionar, trozos de torta para golosas mamás o inmensas hogazas para experimentar creando grandes sánguches con tus rellenos favoritos para compartir.

A mí se me transformó en un vicio, no es que sea neoyorkina o europea, no es por los precios o por la cerca, es simplemente que hoy en día cuesta mucho encontrarse con tan buen pan, de las características que nos entrega Daniel’s, con suerte uno por comuna y soy generoso, queda cerca de mi casa. Además de que niños y perros son bien recibidos, un must, la panadería se toma la ciudad de las manos de Daniel’s y un par más.

Mi mujer y mis hijos adoran el lugar, nada más que agregar.

Coordenadas: Daniel’s Bakery, Celerino Pereira 1530, Ñuñoa. Teléfono: +56222265679.

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