Bien por Chile, bien por el trabajo en equipo, por el reinventarse y buscar alternativas, bien por el poder adaptarse a nuevos aires y por cada gol que inscribe una sonrisa en el todo el pueblo, si finalmente el catalizador de la alegría es el preciado gol, el triunfo, la copa.

Sin denostar a los rivales ni tomándose a la joda el venir como campeón, la gracia de quien reconoce la maestría del contrincante y lo analiza, se cuestiona, se retroalimenta de los fracasos y uno que otro traspiés, la sensibilidad de moverse de menos a más o de más a menos, da lo mismo.

El preludio de la final inminente con el mejor y más atractivo embajador de nuestras derrotas nos tiene alterados frente a qué sucederá antes de que termine este fin de semana, dejemos que el futbol siga su juego limpio y prometedor para nuestro país.

Con el mismo ánimo patriótico sigo en mi ruta del sánguche buscando los nuevos y más destacados exponentes de esta emblemática preparación criolla. Es ahí que me encuentro con otro equipo que se reformula y reinventa, en la misma esquina del lamentablemente desaparecido Opera, hoy, como quitándose el polvo de los hombros, nace y vive una nueva sanguchería que seguramente ha dado y dará mucho que hablar por su apuesta variada, diferente y de cuidadosa cocina.

Marilyn se hace llamar esta reingeniería que en formato de sólo barra y taburete nos viene a mostrar que los sánguches no sólo son lucos o italianos, sino que la cantidad de rellenos que se pueden ofrecer son infinitos e ilimitados de acuerdo a la experiencia y habilidad de técnicas.

La lista de delicias alinea una docena de diferentes carnes con rellenos típicos del juego nacional y también otros exclusivos de la autoría del local. Los he visitado ya en un par de ocasiones, así que creo tener una opinión bien formada sobre todo de sus fortalezas: carnes como el huachalomo, el pavo y lengua son tratadas a la cacerola, pero destaca su plateada cocinada al vacío, el croissant de salmón festina como protagonista traído del mar, la hamburguesa suiza es bien sabrosa aunque me llego pasada de punto.

Pero si de regalón me hiciese uno, me quedo con el cerdito Matilyn, una correcta paleta de chancho braseada de textura suave, blanda al masticar, acompañada de verduras varias, manzana verde y mayonesa de mostaza en panini bien tostado, equilibrio y técnica con subrayado y cursiva.

Si bien el local es amplio, es poco alborotado, guarda mucho del predecesor que hasta la música me suena conocida. Les falta chasconearse, perder la etiqueta y la toca, sin dejar de cocinar como bien lo saben hacer. Los sánguches son excelentes, todos acompañados de papas al limón y perejil. Si yo pensara en que algo les falta, sólo sería que les falta chorrear.

Coordenadas: Marilyn, Merced 395, Santiago. Telefono +56 2 26643048

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