El papa Francisco lanzó el viernes pasado la carta pastoral "Amoris Laetitia”, sobre la familia y matrimonio. Un texto de lectura obligatoria para todo aquel que le interese y preocupe ese espacio vital, que nos compete a todos.

Pero vamos al grano. El Papa da muy buenos consejos para la vida diaria de las parejas. Entre ellos, una serie de recomendaciones para un buen diálogo matrimonial; como abordar los temas difíciles, sin enfrascarse en una discusión estéril.

La mayoría de las veces se discute por cuestiones pequeñas. La clave está en "el modo de decir las cosas o la actitud que se asume en el diálogo”. Por eso, sugiere usar algunas herramientas que harán de esa discusión algo fecundo.

Primero, reconozcamos los malos sentimientos que vayan surgiendo y relativicémoslos para que no perjudiquen la comunicación. Tomemos conciencia de que estamos enrabiados, molestos, y digámoslo. Luego, sepamos expresar lo que sentimos sin lastimar. Para ello, utilicemos un lenguaje y un modo de hablar que pueda ser más fácilmente aceptado o tolerado por el otro, aunque el contenido sea exigente.

Se puede decir "casi todo", sin necesidad de recurrir a garabatos ni descalificaciones. Usemos un lenguaje constructivo y respetuoso. Bueno es plantear los propios reclamos sin descargar la ira como forma de venganza. Evitemos un lenguaje moralizante que finalmente sólo agrede, ironiza, hiere.

El papa Francisco propone, además, "dar importancia real al otro, interpretar el fondo de su corazón, detectar lo que le apasiona, y tomar esa pasión como punto de partida para profundizar en el diálogo”.

En la vida matrimonial -como en toda relación humana, la verdad- no hay ganadores y perdedores. Las partes deben quedar con la sensación que ambos ganan. Y es así. Si uno pierde en la discusión, al final, pierden los dos.

Sobre todo, dar menos peso a los defectos, porque son sólo una parte de la otra persona. Francisco sugiere no exigirle al otro que su amor sea perfecto para valorarlo, porque "que sea imperfecto no significa que sea falso”.

Otra propuesta del Papa en "Amoris Laetitia" para mejorar la vida familiar es dedicar tiempo de calidad al otro: "Tiempo para dialogar, para abrazarse sin prisa, para compartir proyectos, para escucharse, para mirarse, para valorarse, para fortalecer la relación”. Nunca se pierde el tiempo con quienes uno ama. Siempre se saca algún provecho de ese momento. Hay que buscarlo.

Y un par de consejos más prácticos aún. El Papa dice que "es bueno darse siempre un beso por la mañana, bendecirse todas las noches, esperar al otro y recibirlo cuando llega, tener alguna salida juntos, compartir tareas domésticas. Pero al mismo tiempo es bueno cortar la rutina con la fiesta, no perder la capacidad de celebrar en familia, de alegrarse y de festejar las experiencias lindas”.

Ahí tiene varias sugerencias que harán de su vida matrimonial y familiar una experiencia bonita, sana, feliz. Aprovéchelas.

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