La presidenta del Centro de Padres del Instituto Nacional Barros Arana, Inba, Miriam Carvajal, hizo un llamado a los apoderados del internado a que "asuman la responsabilidad que tienen con sus hijos". La pura y santa verdad. He echado de menos la mano paternal en todo esto de las marchas y demandas escolares. Mucho más en las tomas, un acto de violencia irracional, desmesurado y cobarde. Los alumnos que participaron de las tomas tienen padres, viven en una familia. ¿Dónde están?

Quizá más de uno apoya el actuar de sus hijos. Lamentable. Como sea, soy de la idea de que deben reparar los daños causados al Inba. A punta de lamentos y exclamaciones de estupor y perplejidad no se repara el daño ocasionado.

El punto no es menor. La reparación del Inba tiene un carácter casi simbólico. Con su reparación, los alumnos contribuirían a revalidar ante la opinión pública sus legítimos anhelos de una mejor educación. De ahí que es un imperativo que padres y apoderados de los alumnos del Inba paguen los 400 millones que cuesta arreglar los destrozos. Son gente inteligente, de buenas ideas. Que destinen una modesta cuota de la osadía e inteligencia que usaron para tomarse el plantel en diseñar un plan para juntar el dinero. Nada de cárcel ni sanciones que finalmente quedan en nada  y solo aumentan la rabia.

Ahora, esa comunidad escolar tiene la maravillosa oportunidad de mostrarnos al resto de los chilenos cómo se puede mejorar la educación en los hechos, empezando por el cuidado de los establecimientos. Estoy seguro de que lo lograrán.

Chile es casi un país de huérfanos. Abundan los padres ausentes, de medio tiempo, que evaden su responsabilidad paterna. Mucha televisión chatarra, "sacar la vuelta" ante las tareas domésticas, poco tiempo a los hijos y familia. La violencia estudiantil es directa consecuencia de una falta de referente paterno, de autoridad. Estamos cosechando lo que hemos sembrado en años de desidia y pusilanimidad.

Las consignas repetidas por los escolares dejan claro que han perdido el rumbo, la credibilidad y, de paso, la empatía de la ciudadanía. Lo triste es que el entorno de esos pocos violentistas se muestra apático y temeroso. Es de esperar que espabilen, se empoderen, y muestren al país que se puede luchar por una mejor educación en forma pacífica, usando los canales que nos hemos dado en democracia. Los extremos a nada conducen. Sólo perjudican los legítimos derechos de la mayoría.

¡Feliz Día del Padre! Necesitamos buenos padres. Sea usted uno de ellos. Papás conscientes de su tarea y responsabilidad, entregados a sus hijos, disponibles y entusiastas. Papás que estén con sus hijos, que los orienten hacia el bien, que les fijen sanos límites, que los estimulen a ser buenas personas, generosos, respetuosos y trabajadores.

Que Dios Padre, los bendiga y acompañe. ¡Gracias papás!

Las opiniones expresadas aquí no son responsabilidad de Publimetro