Se nos fue la semana entre los escándalos de las colusiones, la muerte de David Bowie y la teleserie que ha montado Jorge Sampaoli con sus dichos y amenazas de dejar la Selección.

Sobre la muerte del cantante británico, se ha escrito mucho. Sin ser de mi gusto, sí quiero resaltar que Bowie trabajó hasta el final, sabiendo hace más de un año que tenía cáncer. Grabó un disco y preparaba otro, cosa que habla de su apego a la vida, pasión por la música y fortaleza interior. La vida es  muy frágil. Y es bueno recordarlo cada cierto tiempo.

La verdad ¡todos los días puede ser el último! Por lo que hay que hacer el bien siempre, dejar una buena estela alrededor y vivir "de cara a Dios", con quien nos encontraremos al final de este corto viaje que es la vida en esta tierra.

Y siguen saltando posibles casos de colusión. Soy de la idea de no adelantarse a lo que determine la justicia y no condenar antes de tiempo. Se ha hecho deporte nacional esto de apuntar con el dedo a cuanto gremio se ponga por delante y huela a conducta sospechosa para los medios. Con esa actitud, perdemos todos. Si es una tendencia que debe volver más perspicaces a las empresas, aumentar las exigencias internas y trabajar con mayor ahínco para ofrecer un producto de calidad, favoreciendo a los consumidores que, finalmente, son el rey de la fiesta. La exigencia de mayor transparencia, probidad y honradez es buena y, en ese sentido, debemos hacer negocios con un padrón conductual y moral más exigente.

Y por último hemos seguido esta gran telenovela que construyó Jorge Sampaoli con su renuncia a la Selección de fútbol. La verdad, una pena como se fueron dando las cosas pero, los contratos y sus condiciones hay que cumplirlos.

Es en ese cumplimiento donde se revela la madera de que estamos hechos y la forma en que nos relacionamos con los demás. Una buena lección para todos. La pregunta de la semana sería ¿Cumplo mis promesas? ¿Soy respetuoso de la palabra empeñada? ¿Cumplo mis compromisos? La falta de confianza que se ha instalado en la sociedad tiene que ver mucho con la decepción que nos provocamos unos a otros. Prometemos y no cumplimos. Usted, no sea así. Si se compromete a algo, cumpla. No prometa lo que no podrá cumplir. Sea realista. Gana usted y el otro.

“No hay nada que aprender del éxito. Todo se aprende del fracaso” es una de las frases célebres de David Bowie. Que los traspiés y entuertos de la semana sean una lección bien aprovechada. Lo peor sería, tras tanta batahola, no haber aprendido nada. Ahí sí que estaríamos mal ¡Buen fin de semana!

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