Un estudio de la Ocde reveló que Chile tiene el triste récord de ser el país donde más niños nacen fuera del matrimonio. En efecto, el 71% de los niños nacidos en Chile lo hicieron fuera de un marco legal familiar y crecerán al alero de su madre, alguna abuela o tía. La minoría tendrá un contacto estrecho con su padre y, seguro, con el tiempo éste desaparecerá.

El triste récord ya era conocido. Pero resulta más fuerte por su envergadura y persistencia. Más abajo siguen países como Islandia, Méjico o Estonia. Países con fama de liberales como Italia o Suiza tienen, paradojalmente, una mayor estabilidad familiar que el nuestro.

El crecimiento de un niño en un marco familiar estable, con padre y madre cercanos y seguros, es clave para su desarrollo emocional y afectivo. Se nota la carencia de padre en muchos jóvenes. Al revés, la presencia cierta y cercana de un padre, su compañía y mano sabia, darán buenos frutos en el futuro.

La imagen paterna está a la baja en Chile. Muchos hombres no saben ejercer bien su paternidad. Pasan de ser muy aprensivos, a un desapego y despreocupación excesiva. Les cuesta observar un término medio sabio y prudente.

La primera exigencia e invitación a los padres es a ¡asumir su responsabilidad! a no desentenderse, a involucrarse en el desarrollo y crecimiento de sus hijos. Si son padres separados, háganse cargo y asuman su responsabilidad.

Me llama la atención dolorosamente la cantidad de madres solas, que deben cargar con sus hijos, correr con todos los gastos de la manutención de los hijos, sin ayuda alguna. Sé de papás que, tras una ruptura matrimonial, asumen su responsabilidad de padres, como debe ser. Pero no pareciera ser la mayoría.

La queja de las madres solas y abandonadas en Chile es muy grande. Demasiado. Y con ello el reclamo silencioso y dolido de muchos hijos es que del padre saben poco y nada. Y si existe, su imagen es negativa.

El padre ausente no es sólo el vacío físico de una figura que no tuvimos. En ocasiones es también alguien que “aún estando” no supo o no quiso ejercer su rol.
Un padre ausente genera incongruencias, vacíos y dificultad de trato. Los hijos requieren y buscan afecto, comunicación, y  una interacción diaria. Algunos papás creen que suplen su atención y cuidado con regalos y dinero. Nada suple al tiempo y atención paterna dedicada en la infancia y adolescencia.

Ha salido en la prensa una serie de  notas sobre la situación de los niños que crecen en los hogares del Sename. Demasiados para una sociedad que quiere crecer fuerte, justa y sólida. No nos quejemos después de los dramas sociales que, muchas veces, se incuban en ese abandono y soledad. Hay urgencia de buenos padres, de familias sólidas. Buena parte de nuestros males sociales radica en esta inestabilidad y carencia.

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