Suena el timbre. El sonido esta vez no marca el final de una competencia. Todos corren desde el patio hacia las salas de clase. No hay cámaras ni micrófonos. Los alumnos toman asiento en silencio. Se cierra la puerta, comienza la clase.

Cambiaron muchas cosas para Ricardo Soto en apenas un mes. De desconocido a ícono de la participación de Chile en los Juegos Olímpicos de Río. Sus hitos: el más joven de la delegación chilena y una actuación récord a sus 16 años. De golpe, todos hablamos de tiro con arco. Algunos lo catalogaron de “milagro” para el deporte chileno. Rápidos, desde el Ministerio del Deporte dicen que este rendimiento es fruto de sus iniciativas regionales. Pero Ricardo ahora está en otra: “Voy a aprovechar de estudiar más para terminar bien tercero medio”, le dijo a El Gráfico Chile en su regreso al colegio Adolfo Beyzaga Ovando de Arica.

Ricardo Soto resume la historia deportiva de Chile: es fruto de su propia pasión por el deporte. Creció gracias al apoyo de su familia: su hermano y su madre estudiaron para ser jueces en este deporte y poder entrenarlo, y su madre fundó un club deportivo para poder gestionar los recursos y los espacios adecuados para practicar en Arica al mismo nivel que en Santiago.

Tiene la fortuna de contar con una Federación que ha trabajado de forma ordenada en los últimos años, acogiéndose a la Ley 20.737 que la transforma en Federación Deportiva Nacional, una figura que le permitirá, entre otros factores, tener una preferencia en materia de financiamiento a sus proyectos.

Neven Ilic, presidente del Comité Olímpico de Chile, ha dicho en estos días que “tenemos un país que no tiene nada en cuanto a desarrollo deportivo. La gente en Chile quiere medallas, pero estamos compitiendo contra potencias mundiales”. No se puede ser más claro. Y Ricardo Soto es un ejemplo de esta realidad.

Dentro del amateurismo general, él y su familia han realizado sacrificios personales para entrenar y tener el nivel suficiente que le ha permitido competir a nivel internacional, ganar el selectivo en Peñalolén y tener este rendimiento inédito en Río.
World Archery, el ente que gobierna al tiro con arco a nivel internacional, destacó a Ricardo en su sitio oficial: “Un debutante de 16 años en el campo de los arqueros de elite”.

¿Qué será de Ricardo Soto en cuatro años, cuando comiencen los JJOO de Tokio 2020? Hoy, principalmente, cuenta con un Proddar Categoría 5 que le asegura poco más de 500 mil pesos mensuales. ¿Cuál será el apoyo que recibirá en adelante una vez que la excitación popular decaiga?

La historia habitual indica que dependerá de alguna empresa privada con espíritu deportivo. O de la donación de algún excéntrico millonario. Y, como siempre, del tan valioso pero sacrificado apoyo familiar. Pero, creo, no puede ser todo tan al alzar. Así como acertar en el blanco demanda una precisión absoluta, promover el talento de este precoz deportista exige que las políticas y la cultura deportiva de nuestro país afinen la puntería.

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