A sus vitales 86 años, el inagotable Clint Eastwood sigue activo y vigente como realizador. Y su más reciente estreno se enmarca en una zona que ya ha explorado en algunos títulos destacados de su filmografía, la adaptación de personajes y hechos reales: así lo ha hecho en trabajos como "Bird", "Invictus", "J. Edgar" y el año pasado con "Francotirador".

En esta ocasión aborda un comentado accidente aéreo ocurrido hace sólo siete años, en 2009, cuando el capitán de un vuelo de Nueva York a Carolina del Norte debió tomar una medida desesperada ante una falla técnica y aterrizó el avión en pleno río Hudson, en una maniobra que milagrosamente permitió que todos los pasajeros sobrevivieran.

Ya este hecho mismo podría haber sido el corazón del filme, pero el argumento -basado en el libro escrito por el propio capitán Sullerberger, más conocido como "Sully"- se centra más en lo que siguió después: el protagonista, convertido en un héroe nacional para la opinión pública, debe enfrentar dudas de una comisión oficial que en representación de las autoridades aéreas cuestiona la eficiencia de su reacción, y además los propios ecos internos que el accidente ha dejado en su mente.

Con economía de medios, rigor expresivo y el aliento clásico que caracteriza su cine, Eastwood desarrolla un relato que sorprende por la sobriedad de su puesta en escena y su tono reposado.

Aunque el accidente y posterior rescate se reproducen con gran impacto, acá no es la tensión la que se toma la trama, sino la reflexión sobre el heroísmo que genera distintas reacciones y sensaciones en la sociedad, y cómo la verdad a menudo es cuestionada poniendo en tela de juicio incluso a quienes no lo merecen.

En sus alcances morales e incluso ideológicos, esto puede leerse también como reflexión en torno a ciertos aspectos de la sociedad estadounidense muy vigentes en estos momentos, considerando el curso de los acontecimientos políticos recientes.

Puede parecer un poco plano, predecible y de bajo perfil, pero se trata de uno de los mejores trabajos de Eastwood en el último tiempo, y cuenta con otra buena actuación de Tom Hanks.

"De vida y de muerte-Testimonios de la Operación Cóndor"
Registrado a lo largo de más de una década y distribuido a través del programa Miradoc, este documental es el más reciente trabajo del reconocido director, guionista y montajista Pedro Chaskel ("Venceremos"), el primero que estrena en casi dos décadas.

En menos de una hora, el realizador, hoy de 84 años, se acerca al llamado "Archivo del Horror", una serie de documentos encontrados en un allanamiento en un cuartel de policía en Asunción, Paraguay, arrojando luz sobre la tristemente recordada Operación Cóndor, orquestada desde Chile y que hace cuatro décadas se convirtiera en una siniestra estrategia en la cadena de atropellos a los derechos humanos de las dictaduras latinoamericanas.

Dividida en capítulos y contando con más de una docena de testimonios recogidos en Argentina, Chile, Paraguay, Uruguay y Estados Unidos, de fuentes tan importantes como el escritor transandino Juan Gelman, a pesar de su brevedad esta concisa, sobria y necesaria película conmueve y hace reflexionar sobre una dolorosa realidad y crímenes que nunca fueron investigados a fondo, y permanecen impunes hoy, en pleno 2016.

Las opiniones expresadas aquí no son responsabilidad de Publimetro