En los últimos años, hemos enfrentado como país diversas emergencias que han afectado a nuestros compatriotas. Aluviones, terremotos, erupciones volcánicas e incendios forestales han impactado en la calidad de vida de las familias afectadas.

A tan sólo unas horas que se cumpla un nuevo aniversario del 27F, es inevitable recordar las pérdidas humanas y materiales, pero también podemos mirar con optimismo el futuro, considerando el estado de avance que hemos alcanzado en la reconstrucción de las zonas más afectadas.

La experiencia vivida hace seis años no sólo ha significado mejoras materiales, en paralelo como Ministerio de Desarrollo Social nos hemos enfocado en impedir que desastres naturales se transformen en desastres sociales. Es así que durante el año 2015 implementamos la Ficha Básica de Emergencia (Fibe), reemplazando la Encuesta Familia Única de Emergencia (EFU), que se empleaba desde hace 14 años en situaciones de desastre y que requería ser modernizada para cumplir adecuadamente con las características actuales del país.

El diseño de la nueva ficha Fibe fue un trabajo conjunto entre el Ministerio de Desarrollo Social, Ministerio del Interior, Onemi y el Ministerio de Vivienda y se realizó consultando la experiencia de expertos internacionales en la materia, equipos comunales, provinciales y regionales a lo largo del territorio y escuchando a los propios afectados acerca de las falencias que presentaba la anterior ficha.

El nuevo instrumento permite que el Diagnóstico Social en Emergencia sea un proceso más ágil, moderno y oportuno, orientando con mayor rapidez la respuesta del Estado para minimizar los efectos sociales de estas catástrofes. Es así como utilizando la nueva ficha de emergencia recogemos de mejor manera las vulnerabilidades que pueden afectar a la población, considerando personas en situación de discapacidad, enfermos crónicos, embarazadas, personas pertenecientes a comunidades indígenas, migrantes y adultos mayores.

Adicionalmente, estamos incorporando tecnología al proceso de encuestaje y capacitando a los equipos en los municipios, lo que sumado a procesos de georreferenciación de las familias afectadas permitirá disminuir aún más los plazos de aplicación de encuestas, enfocando los esfuerzos en la rehabilitación de la población afectada.

A seis años del terremoto del 27 F, como Ministerio de Desarrollo Social hemos aprendido las lecciones que nos dejó una de las mayores catástrofes ocurridas en el país y estamos convencidos que las mejoras de los instrumentos y herramientas de apoyo para la identificación de afectados es un logro alcanzado, ayudándonos a restituir la calidad de vida de la población en el más breve plazo  después de ocurrida una emergencia.

Hoy como Subsecretaría de Servicios Sociales podemos recoger y asimilar como experiencia luego de las últimas emergencias ocurridas en nuestro país , con un total de 46.532 familias catastradas durante los años 2014-2015, que han sido un aprendizaje en cuanto a enfrentarlas de mejor manera.

Sin duda las experiencias en Tarapacá, Valparaíso, Calbuco, Atacama y Coquimbo nos ha permitido avanzar muchísimo en materia de diagnóstico y respuesta, reformulando el instrumento de diagnóstico (Ficha Fibe), el cual nos da mayores certezas de un actuar rápido en beneficio de nuestros compatriotas afectados en una catástrofe.

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