Hace algunos días estuvimos en un interesante seminario sobre la inclusión de las personas con discapacidad cognitiva organizado por la Fundación Descúbreme, que se dedica a promover la inclusión de estas personas en el mundo del trabajo, valorizando sus capacidades y su aporte a la sociedad en diferentes ámbitos. Con satisfacción pudimos constatar  que los esfuerzos desde el Estado de tantos años hoy tienen buenos aliados en la sociedad civil para avanzar en la inclusión y cohesión social.

Cuando la tecnología avanza, las barreras de movilidad desaparecen y el mundo del trabajo se hace mucho más flexible y propicio para integrar a quienes tienen problemas para el desplazamiento. Asimismo, las formas de comprender al ser humano y los parámetros para distinguir lo que son las capacidades y las potencialidades han mutado favorablemente y transformado nuestro lenguaje para integrar a quienes fueron por  mucho tiempo segregados.

Hoy hablamos de personas “con capacidades diferentes”, no como un eufemismo, sino porque hemos comprendido que el pensamiento lógico, no es la única forma de conocimiento ni de transmisión cultural. A medida que las ciencias cognitivas avanzan nos damos cuenta que percibir, comprender y comunicar son acciones que se realizan por diferentes vías.

Hemos entendido que los niños con síndrome de Down pueden ser educados e integrados al resto de los niños y aportando desde su mundo. Lo que conocemos como autismo, Asperger o limitaciones cognitivas del pensamiento lógico hoy están en entredicho y cada día se derriban los prejuicios sobre las potencialidades de estas personas. Al comprender mejor su forma de percibir la realidad afortunadamente nos hemos dado cuenta que no son completamente discapacitados, que sus limitaciones son casi siempre relativas y que no están necesariamente inhabilitados, ni para trabajar, ni para desarrollarse como personas en nuestra sociedad.

Desde el Estado y las políticas públicas estamos desde hace ya varios años atendiendo esta realidad y los esfuerzos del Estado y de la sociedad civil están dando frutos. Recientemente el Senado aprobó el proyecto de ley que promueve la inclusión de personas en situación de discapacidad al mundo laboral. El proyecto, iniciativa del Ejecutivo, modifica la ley 20.422 instaurando una reserva legal de empleos para personas con algún tipo de discapacidad. Por otra parte, se modificó la norma que prohibía a personas en situación de discapacidad acceder a los cargos de juez o notario. Estos son pasos civilizatorios que nos hablan de un Chile que cambia favorablemente hacia la inclusión.

No debemos olvidar hacia donde avanzamos y que nuestro objetivo es lograr una sociedad más humana e inclusiva donde todos y todas tengan el derecho de participar y desarrollarse. En el Chile que queremos nadie sobra, y esto es la clave del desarrollo social, misión que a diario encausa nuestra labor.

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