Envejecer en Chile se ha transformado en una verdadera incertidumbre. Si los adultos mayores no cuentan con una familia que les entregue seguridad y apoyo económico,  el Estado no les garantiza una protección adecuada, es decir, la jubilación carece completamente de júbilo.

En los clubes de adulto mayor que visito permanentemente gustan hablar de política, tienen interés del acontecer nacional, opinan y proponen como ningún otro segmento etario. Sueñan y creen en un país más justo a pesar de que nunca dejan de manifestar su desazón por las carencias y situaciones precarias que muchos de ellos deben enfrentar a raíz de las bajas pensiones, las necesidades de salud no cubiertas o el abandono de sus familias. Incluso después de jubilados, muchos deben seguir trabajando para sostener una vida, en la mayoría de los casos, mucho más que humilde.

Esta situación resulta muy dolorosa, pero muy invisible a la vez, somos un país que aumenta su población mayor de forma progresiva, cada vez nacen menos niños por lo que la población se envejece. Esto debe ser una motivación más para que tomemos las medidas y ellos sean considerados constitucionalmente como sujetos de derecho, que deben ser reconocidos y protegidos por el Estado en todas sus dimensiones.
 
Varios nos hemos hecho eco de una demanda que las propias personas mayores se han levantado para exigir: la creación de una Tarjeta Nacional del Adulto Mayor (TNA) para entregarles el derecho de movilizarse con una tarifa rebajada en el transporte público.

Las razones son las mismas que motivan la actual TNE de los estudiantes, son personas que no trabajan por lo que no generan recursos para la economía familiar, entonces el Estado los subsidia mejorando su calidad de vida y la de su entorno.

Mucho se habla que envejecer activamente mejora la calidad de vida, disminuye las enfermedades y previene el alzheimer, sin embargo, para tener una vida activa se debe, en primera instancia, tener las condiciones para movilizarse más allá de las cuadras cercanas a su hogar.

Hoy las bajas pensiones no permiten que esto sea posible, ya que sólo el gasto de bolsillo promedio en salud es del 30% , mucho menos les va a alcanzar para pagar diariamente el valor de un pasaje de autobús. Ir a sus controles médicos para algunos es un problema.

Nos alegramos de escuchar al ministro de Transporte anunciando que la tarifa rebajada en el Metro para los adultos mayores ya no sería en los llamados horarios “valle” o de baja frecuencia, sino que la cobertura sería de todo el día. Esta fue una solicitud que hicimos en conjunto con el Consejo de Adultos Mayores de Senama, y forma parte de una serie de iniciativas que hemos impulsado bajo nuestra demanda por una TNA.

A pesar de haber sido escuchados, no nos parece razonable que seguido de esto se anuncie que la renovación y postulación a este bien merecido derecho de las personas mayores, sea condicionada por su acceso a internet o su nivel de alfabetización digital. Resulta incluso absurdo cuando las estadísticas nos dicen que el 90% de los mayores de 70 años no usan internet.

Esta medida nos ha llegado como una bofetada que logra empañar la otrora buena noticia. A quien se le haya ocurrido tal idea no conoce el Chile verdadero. La deuda que tenemos con los adultos mayores es inmensa. Con esta situación damos cuenta de lo alejados que estamos como sociedad de la realidad de aquellos que debieran ser reconocidos por su trayectoria, su experiencia y la entrega de años de trabajo y esfuerzo por el país y sus familias.

Desde la juventud reivindicamos a las personas mayores y su legítimo derecho a recibir la retribución de un país que ha sido ingrato. Hoy es el momento de revertir esta situación, partiendo por permitir que los pocos derechos que les estamos garantizando los puedan ejercer.

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