No quiero ser mal interpretada. No dudo de las capacidades del nuevo ministro del Interior, don Mario Fernández. Mi crítica va, en primer lugar, a la salida del ex ministro Burgos y a lo conocido “quien tiene mantiene” que se está generando en dicha cartera. He ahí el motivo del título de mi columna.

Cuesta entender, con los pocos o casi nulos detalles que existen que un ministro de Interior renuncie en la situación que enfrenta el país. Por situación no me refiero únicamente a que estamos con una toma masiva de establecimientos educacionales, marchas con alta convocatoria por el mismo tema, saliendo de un 21 de mayo que dejó una víctima fatal y varios edificios en llamas o una situación en la Araucanía que sinceramente ya no puede más. Me refiero también a la situación política que está viviendo un gobierno que hace tiempo ya no encuentra rumbo y sufre de un descrédito significativo.

Inexplicable cómo resulta eso, es el hecho que en el mismo día el remplazo además de nombre y apellido, tenga domicilio claro, la Democracia Cristiana. Insisto, no quiero ser mal interpretada, mi crítica no va al partido de la falange, en lo más mínimo, sino al hecho que el cupo de ministro del Interior esté reservado por definición a dicho partido. ¿Sale un DC, entra un DC? No me parece adecuado si lo que hoy se busca, con mucho esfuerzo, es la validación, la transparencia y restablecer confianzas.

Me parece pésimo que el cargo de vicepresidente de nuestro país responda a todas luces a un cuoteo. ¿Qué pasa si en seis meses más la crisis se profundiza y tenemos otro cambio ministerial? ¿Será nuevamente el puesto reservado para la Democracia Cristiana? Da para pensar. Da para cuestionarse si esta negociación es la única entre el Gobierno y la DC. ¿Habrá otros cargos? ¿Responde esto a presiones de otro tipo, como legislativas? El simple hecho que estas preguntas surjan, ya es preocupante.

Espero, por el bien nacional, que el nuevo jefe de gabinete de la Presidenta esté a la altura de lo que un país convulsionado por la delincuencia, violencia y descrédito político necesita. Espero también que el Gobierno haya tomado esta decisión en base a las capacidades personales y profesionales de una persona y no por presiones políticas. Espero, de corazón, que nuestro gobierno sea representativo con la gente y sintonice con las necesidades. Espero, que nuestro gobierno no esté siendo rehén de su propio sector.

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