“El sueldo de Chile”. Así ha visto y entendido al cobre durante los últimos años. Si el precio internacional del metal era alto, a Chile le iba bien. Si éste bajaba, había que “apretarse el cinturón”. Muchos fueron los gobiernos (el actual incluido) que justificaron la falta de recursos para no implementar diversas políticas públicas debido al bajo valor de este mineral.

Pero la realidad es diametralmente distinta. La implementación o no implementación de políticas públicas hace años que no depende del valor del cobre. Es más, el valor de éste hace mucho que dejó de ser “el sueldo de Chile”. Veamos los números. Si para el año 2006 (inicios del Transantiago), el cobre aportaba el 22% a los ingresos del Fisco, hoy sólo llega al 1,8%.

Con un cobre, según los expertos, tasado en 2,57 dólares la onza, proyectado a 10 años (actualmente en 2,15), resulta válido preguntarse cómo y quién financia al Estado. La respuesta es simple y a su vez desalentadora: los chilenos.

En la actualidad, el 40,5% del ingreso fiscal está financiado por el IVA, un impuesto que a mi juicio es sumamente regresivo y poco equitativo, ya que al más rico le encarece lo mismo que al más pobre y no hace distinción sobre productos necesarios, recreativos o ligados al lujo. Pero el punto esencial no recae en eso, sino que en la pésima mirada estratégica que han tenido todos los gobiernos hasta la fecha.

Siendo dueños casi exclusivos de un recurso valioso, no ha existido la mirada a largo plazo necesaria como para no tener que depender de la extracción del metal. En vez de haber puesto las fichas en entregar un “cable”, se concentró todo en vender el lingote.

Es así como se derrumba el mito. La billetera fiscal la paga casi en su mitad el chileno común y corriente. ¿Corresponde? Puede ser. ¿Se ha visto correspondido? No.

Las pymes y el consumidor. Desde el pan hasta la educación. Los fracasos del sistema de transporte capitalino, el puente de Cau-Cau, los sobresueldos, los errores en el Sename, todo lo paga casi en su mitad el chileno y la chilena común y corriente.

La situación del cobre no es excusa, es un mito. Si el cobre anda bien o mal no es explicación para que el país esté desacelerado. Saber que la recaudación fiscal sólo llega al 1,8% es la evidencia más clara de que la situación actual nacional se debe a malas decisiones y no al valor de un metal. Las malas reformas y la baja visión estratégica tienen a la ciudadanía pagando casi la mitad de la recaudación de un Fisco que no entrega ni retribuye. Se ha estancado el gasto y la inversión, por ende la recaudación. El único responsable de no tener los recursos necesarios para pagar reformas y tener que cambiar los plazos de los logros de estas mismas, es el gobierno.

Es hora de que como país comprendamos que la riqueza está en el desarrollo, en lo intangible, no en lo material. También, es hora de que como sociedad nos informemos y sepamos que el valor de un mineral no es excusa para el presupuesto fiscal. El sueldo de Chile somos los mismos chilenos, y hasta ahora, no existe mucho incentivo para pagarlo.

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