A Isabel le gustaban los números y en su curso destacaba por ser una de las mejores en Matemática. Lamentablemente tuvo que salirse del liceo para empezar a trabajar. Aunque ha tenido varias pegas, hace dos semanas se quedó sin trabajo. Un día antes de que su jefe le diera la mala noticia, escuchó en la radio que un diputado reclamaba mucho porque no había mujeres en el seminario donde estaba.

Aunque los hijos de Isabel ya son grandes, no deja de motivarlos cada día para que terminen luego sus carreras. Ellos tuvieron la oportunidad de estudiar gracias a su dedicación al trabajo. Que tengan una vida mejor, sin pasar angustias para llegar a fin de mes, sin tener miedo a enfermarse y perder la pega o sin la frustración de tener que trabajar en lo que sea aunque a uno no le guste, es la principal aspiración de Isabel.

Pancho sabe de los desvelos de su madre, por eso se esfuerza para no retrasar su egreso de Ingeniería Comercial en la U. de Chile. Tal como su mamá, Gabriela también salió buena para los números y estudia en las tardes para ser contador auditor en el Inacap. A diferencia de su hermano, ella no recibirá el beneficio de la gratuidad para estudiar. No entiende por qué pues tiene la misma situación económica de su hermano. A propósito de diferencias, hoy vio en Facebook la campaña de “desprincesamiento” del Gobierno que busca “terminar con los estereotipos de género”.

Y es que el Gobierno que tanto cuidado pone en las palabras para hablar de “los chilenos y las chilenas”, “los trabajadores y las trabajadoras”, y otros tantos “los y las”; ha hecho poco por las trabajadoras chilenas: sólo el 26% de los empleos creados han sido para mujeres. No basta con dar discursos sobre la discriminación de las mujeres, también hay que actuar. Hay muchas más mujeres sin trabajos que hombres (INE, trimestre diciembre 2015-febrero 2016). Además las mujeres, en promedio, ganan cerca de 30% menos de sueldo que los hombres.

Creo que debemos poner el acento en la conciliación trabajo y familia y en la autonomía económica de la mujer, en buscar todos los caminos para que seamos efectivamente dueñas de nuestras vidas y eso, en la práctica, es posible cuando tenemos nuestros propios ingresos.

Fue en esta línea que durante el gobierno anterior se concretó uno de los cambios más significativos para las mujeres: la duplicación del permiso de postnatal, que ha tenido desde entonces enorme impacto en la calidad de vida de las trabajadoras y de sus hijos recién nacidos.

Esto además de otras políticas públicas que favorecieron a las mujeres como el bono a la contratación de la mujer, para las trabajadoras del 30% más vulnerable; la reforma a las trabajadoras de casa particular, que se terminó de tramitar y se promulgó en el actual período; los programas de capacitación en áreas no tradicionales del empleo femenino, como la minería y la construcción, que permitieron a miles de chilenas sumarse a esos sectores como trabajadoras; el programa Capital Abeja, que se inició en nuestro gobierno y se mantiene hasta hoy, para financiar emprendimientos de mujeres. Con éstas y otras políticas creció la ocupación femenina en más de 5 puntos porcentuales entre el 2010 y el 2014, y se crearon mas de medio millón de empleos para las mujeres.

Es importante que en los seminarios haya mujeres entre los expositores, también es bueno que tengamos más alcaldesas y senadoras, pero no perdamos de vista las prioridades y las necesidades urgentes que hoy tienen las mujeres chilenas: trabajar con buenas condiciones, ganar un sueldo justo y poder compatibilizar trabajo y familia. Lograr lo anterior sí es una demostración de respeto por la dignidad y los derechos de las mujeres.

¿Cuál es la agenda legislativa del Gobierno para lograr esta meta? ¿Servirá la reforma laboral para este objetivo? ¿Por qué el Gobierno no impulsa la aprobación de la reforma a la Sociedad Conyugal que beneficia a la jefa de hogar y la reforma a la Sala Cuna que extiende el derecho al cuidado en la jornada laboral de los hijos? Ambos proyectos están paralizados en el Congreso. ¿Por qué se eliminó la ayuda que recibían las mujeres que, por razones sociales, económicas o familiares, tienen embarazos complejos y que formaba parte del Programa “Comprometidos con la Vida”?

El problema es que otra vez los políticos de la Nueva Mayoría equivocan las prioridades: lo importante no es que en Chile haya más o menos princesas; lo importante es que cada vez haya más chilenas con buenos trabajos y oportunidades reales para que puedan ser plenas y felices.

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