Aunque febrero parece ser sólo una pausa previa al comienzo del año laboral y académico que comienza en marzo, en realidad es mucho más importante que eso para los chilenos.

Fue en un soleado y caluroso día como éste, cuando Chile nació, oficial y solemnemente como república soberana y libre. El 12 de febrero de 1818, don Bernardo O’Higgins juró y proclamó el Acta de la Independencia en la ciudad de Talca, justamente un año después de la triunfal Batalla de Chacabuco, librada también en febrero por el Ejército Libertador de los Andes.

Asimismo fue en febrero cuando al pie del cerro Santa Lucía y junto al río Mapocho, se fundó la capital de Chile, bautizada con el nombre de Santiago del Nuevo Extremo por don Pedro de Valdivia, el 12 de febrero de 1541. Tres siglos después y también un 12 de febrero, don Vicente Pérez Rosales fundó la hermosa ciudad de Puerto Montt, hoy capital de la región de Los Lagos.

Febrero podría ser un mes tan importante en el calendario nacional como septiembre, no sólo por sus históricas efemérides, sino también porque es la época tradicionalmente elegida por la mayoría de los chilenos para descansar y partir de vacaciones con sus familias. Para quienes pueden salir de sus ciudades, Chile ofrece paisajes de cuya belleza se han enamorado generaciones de compatriotas y extranjeros que viajan al sur para admirar sus lagos, ríos y bosques; o a la zona central para recorrer su litoral, montañas y campos; o al norte para disfrutar sus playas, valles y desiertos.

Después de un año de trabajo, estudio y rutinas, febrero es tiempo de reencuentros. Nos reencontramos con nuestra naturaleza, con nuestras familias y también con nosotros mismos. En estos días libres de obligaciones rutinarias podemos dedicar más tiempo para conversar y jugar con nuestros hijos; para ponernos al día con esos amigos o parientes que hacía tiempo no veíamos, mientras preparamos un asado; para compartir un paseo sin rumbo ni apuro, tomados de la mano con nuestra pareja, caminando al compás de los recuerdos, sueños y proyectos compartidos.  

Por estos días hasta las calles de Santiago se vuelven más acogedoras, desintoxicadas del ruidoso tráfico diario. En febrero los chilenos respiramos paz y alegría, celebrando con nuestras comunidades decenas de fiestas y festivales tradicionales que se reparten de norte a sur, como la Fiesta Tapati de Rapa Nui; el Carnavalón de San Miguel de Azapa, Putre y Socoroma; la Semana Valdiviana; el Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar‎, o la Fiesta de la Independencia en Talca, ciudad que conmemora el importante aniversario que recordamos al principio.

Como vemos, febrero es mucho más que vacaciones. Ojalá que estos días de descanso y reflexión nos sirvan para renovar y fortalecer lazos con nuestra tierra, familia y comunidad para que regresemos a trabajar y estudiar con más cariño, entusiasmo y ganas, poniendo así cada uno su granito de arena para que este 2016 Chile vuelva a ser un mejor país para todos.

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